Lo que comenzó en 2011 con protestas antigubernamentales como parte de la llamada “primavera árabe” terminó con la intervención de la OTAN y el sangriento derrocamiento de Muamar Gadafi, el excéntrico líder que gobernó el país por más de 40 años.

Criticado por violaciones y abusos de los derechos humanos, Gadafi también convirtió a la rica nación petrolera en uno de los países con más altos estándares de vida en África, con atención médica y educación gratuitas.

Pero esta aparente estabilidad se rompió con la muerte del líder libio y, después de años de caos y enfrentamientos entre milicias de todo tipo, Trípoli ahora es escenario de serios enfrentamientos entre fuerzas rivales que buscan hacerse con el poder.

Un general renegado, Jalifa Haftar, quien lleva el mando militar de un gobierno paralelo en el este del país desde 2014, decidió el pasado jueves reunir sus tropas e ir a la conquista de la capital.

/carolina braun