Un funcionario de la Defensoría Penal Pública inventó un atentado en contra de la familia Luchsinger y un fiscal de La Araucanía y así incriminar a su ex pareja como una de las involucradas.

Se trata de Mauricio Alarcón Vidal, quien quiso involucrar a Valeria Llanquinao y a su familia en un supuesto plan terrorista, por lo que será formalizado por obstrucción a la investigación y denuncia calumniosa.

Según informó La Tercera, el funcionario público llamó dos veces a la Central de Comunicaciones de Carabineros (Cenco), el 16 y 31 de marzo pasado, señalando que era un comunero mapuche y hablando en español y mapudungún.

En su primera comunicación indicó que varias personas, entre ellas uno de sus hijos, estaban planificando un atentado contra un fiscal y la familia Luchsinger,ante lo cual el Ministerio Público activó su sistema de protección y tomó medidas para prevenir el supuesto ataque.

Por su parte, Carabineros indicó que la llamada fue realizada de un teléfono móvil con un chip de uno de los imputados del caso Iglesias, mientras que georreferenciación mostraba que fue hecha en las cercanías de una comunidad de Vilcún donde vive dicho comunero.

En su segunda llamada identificó a tres personas como los perpetradores de este atentado, entre ellas su ex pareja, junto una patente de un vehículo que tenía “un rifle largo con mira telescópica que iba a ser usado por ‘la colorina chica’”.

Pero tras una serie de allanamientos y revisión de tráfico telefónico de los supuestos involucrados descartaron que fueran parte de un plan para realizar un atentado. Así fue cómo se pudo comprobar que Mauricio Alarcón compró un chip a nombre de Ariel Trangol y realizó los llamados camino a Vilcún y así incriminar a Valeria Llanquinao.

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