Vivimos en un país de izquierda y, por tanto, la izquierda ha conseguido vivir a costa del país. Además, de capitán a paje hablan su idioma. El otro día Piñera en “Bienvenidos” –está en todas partes y a toda hora– refiriéndose a la candidatura de José Antonio Kast, dijo que se oponía a que pudiera “volver un gobierno que atropella los derechos humanos”. Eso revela que él también habla el idioma impuesto por la extrema izquierda, como la mayoría de los chilenos. Pero, además, es cómplice activo de ella en esquilmar al país.

En efecto, una de sus políticas es la que conviene al comunismo y está dedicada a perseguir a los militares que derrotaron a la guerrilla izquierdista. En “La Tercera” del 01.04.19 su subsecretaria de derechos humanos, Lorena Recabarren, comunicó que mantenía 1.287 causas contra militares e informó que ya se había entregado a la extrema izquierda terrorista, en indemnizaciones, US$6.200 millones. ¡Otro Transantiago! Lo más notable es que ella anunció que en los próximos cinco años también se entregará a la guerrilla, a través de prevaricaciones de los jueces, otros US$2.000 millones. Es decir, US$400 millones al año. La mitad de lo que cuesta financiar la integración de los impuestos en la reforma tributaria y para lo cual se dice que no hay financiamiento.

Esto constituye una gran estafa al pueblo chileno, porque se logra contraviniendo las leyes: la mayoría izquierdista de jueces atropella el estado de derecho y condena a militares por delitos que no existían en los años ’70, como los llamados “de lesa humanidad”, y obliga al Estado a pagar indemnizaciones millonarias. Pero la Constitución dice que nadie puede ser condenado por un delito que no esté previamente establecido en la ley, no obstante lo cual los jueces de izquierda se ríen de la Constitución y alardean de condenar por delitos “de lesa humanidad”, creados en 2009. Y la subsecretaria de Piñera les dice que están presupuestados otros US$2 mil millones para financiar esa prevaricación en los próximos cinco años.

Pero, al mismo tiempo la reforma tributaria del gobierno está trancada porque no hay US$800 millones anuales para financiar la menor recaudación debida a la integración del impuesto a las empresas con el impuesto personal. Bueno, que la izquierda y su cómplice Piñera dejen de prevaricar en los tribunales y ahí ya éste tiene la mitad de esos US$800 millones anuales que le faltan.

Y la otra mitad también se la están sustrayendo al país la izquierda y su cómplice activo, a través de cien mil falsos exonerados –denunciados por el propio presidente de los “exonerados políticos”, el socialista Luis Celpa, en entrevista con Tomás Mosciatti–. Cien mil exonerados políticos falsos a los cuales se les indemniza con pensiones de más de 200 mil pesos mensuales. Eso representa otros US$ 400 millones de dólares anuales, pero nadie lo investiga ni juzga ni persigue. Sólo han examinado unos pocos miles de casos, comprobando las irregularidades.

Sin embargo, la izquierda insiste en cubrir los US$800 millones faltantes aumentando el impuesto al capital. Pero hoy en “La Tercera” el economista Álvaro Donoso, citando a Mirrlees, prueba que un mayor impuesto al capital, dada la movilidad de éste, termina generando una disminución de los salarios.

¡Que la extrema izquierda y su cómplice activo dejen de sustraerles US$800 millones anuales a los chilenos mediante la prevaricación judicial y el fraude de los falsos exonerados y ahí tendrán el financiamiento para una medida como la integración tributaria, necesaria para recuperar la tasa de crecimiento de la economía nacional!

/Hermógenes Pérez de Arce