La situación económica de Venezuela todavía empeorará más este año. El FMI calcula que la economía del país caribeño se contraerá un 25%, que se sumará al 18% de 2018. Y a esto hay que añadir la hiperinflación en que vive el país y que este año llegará al 10.000.000%, lo que ha llevado a la institución que dirige Christine Lagarde a hablar de “crisis humanitaria”.

Sobre la caída de la economía, dice el FMI que contribuye a hacer de lastre en el conjunto de la región. También trastoca el indicador general de inflación, que excluyendo a Venezuela se mantendrá estable en los países emergentes y en desarrollo. Y siempre con el caso venezolano presente, se cita también en el informe de perspectivas económicas en la parte relacionada con el precio del petróleo.

La incertidumbre en este sentido es alta por los cortes de suministro y la tensión social. La mano dura de Estados Unidos con el régimen de Nicolás Maduro es otro factor que puede empujar al alza los precios, junto a las sanciones contra Irán y la tensión en Libia.

En lo referente al conjunto de la región, la debilidad en la expansión en la recta final de 2018 continuará en el futuro inmediato y se califica incluso de “precaria” en el grupo de los emergentes, por la incertidumbre creciente. La revisión a la baja que hace el Fondo Monetario Internacional de las perspectivas incluye así a las mayores economías de América Latina pese a que se sigue anticipando una recuperación a medio plazo.

FMI: la hiperinflación venezolana llegará al 10.000.000% este año

La proyección que se da ahora para la región es de un crecimiento del 1,4% para 2019. Es un recorte de seis décimas respecto a la indicación que se dio en enero y representa solo un repunte de cuatro décimas frente a 2018. La previsión es que se coloque en el 2,4% en 2020. En este caso es una décima menor de lo anticipado, aunque como señalan los técnicos dependerá del rendimiento de Argentina.

El perfil del crecimiento en general para los países emergentes se complica por varios factores. Primero, están los cuellos de botellas que sufren sus economías. Segundo, la moderación de la actividad en los países avanzados. Tercero, el efecto de unas condiciones financieras más rígidas así como en algunos caso el alto endeudamiento. Y por último, el abaratamiento de la energía y las materias primas.

Empezando con la mayor economía de América Latina, el crecimiento en Brasil se acelerará progresivamente de un 1,1% en 2018 a casi duplicarlo hasta un 2,1% este año. Será en todo caso cuatro décimas menos robusto de la actualización que hizo el organismo que dirige Christine Lagarde hace solo tres meses. De ahí subir al 2,5% en 2020, que se mejora sin embargo tres décimas.

/gap