Una orgía no parece a priori algo que uno pueda practicar todos los días. Incluso si haces la prueba, coges el móvil, y creas un grupo de WhatsApp al que denomines ‘Bacanal’, por esos antiguos encuentros romanos, lo más normal es que tus amigos y conocidos lo tomen a broma. Sin embargo, la práctica sexual en grupo es tan antigua como el mundo, y en algunas culturas se ha practicado o practica como parte de ritos o prácticas religiosas. Y, no lo neguemos, es una fantasía sexual bastante recurrente.

No hace falta irse a la Roma antigua con el emperador Tiberio, que organizaba orgías con adolescentes. En la actualidad todavía se organizan estas prácticas multitudinarias en algunas partes del mundo. El año pasado, por ejemplo, se organizó en Las Vegas el lascivo encuentro Sin City 8, que pretendía llevar a cabo una orgía con más de 1.000 personas. El resultado fue un poco descorazonador, solo acudieron 375 personas, por lo que no se pudo romper el récord batido en Japón en 2007 (para que luego digan que los japoneses no quieren tener sexo), en el que participaron 500 personas. Quizá se bata este año, pues se organiza el 2 de junio.

Pero ¿cómo es vivir desde dentro algo así? Quizá sea tu fantasía sexual o incluso tengas la suerte que tu pareja la comparta contigo, pero seguro que a la hora de la verdad la organización es más complicada de lo que pueda parecer. Si ya es difícil conseguir que todos tus amigos se reunan para tomarse unas cañas, ¿cómo puede ser el llevar a cabo este tipo de festín? Varias personas han decidido contar su experiencia en la revista masculina ‘Men’s Health’ y, sin duda, no te dejará indiferente.

Felices los cuatro

Anna, de 24 años, lo cuenta así: “Mi novio y yo teníamos muchas ganas de hacerlo con otra pareja, así que usamos todas las aplicaciones disponibles para encontrar a las personas adecuadas. Hablamos con mucha gente pero casi todas esas conversaciones no llegaron a buen puerto, hasta que al final encontramos a la pareja perfecta, tenían unos veintipocos años, como nosotros, por lo que decidimos quedar con ellos en un restaurante. Cenamos y yo no hablé mucho al principio porque me daba vergüenza, pero luego fuimos a casa”.

Mi novia me regaló una experiencia sexual grupal por mi cumpleaños en un hotel de mala muerte. Lo repetiría sin dudar

“La chica y yo comenzamos besándonos mientras nuestros novios nos miraban. Después ellos comenzaron a quitarse la ropa y a aproximarse a nosotras. El problema es que yo estaba con mi periodo y llevaba un tampón, así que no pudo haber penetración pero por lo demás fue el momento más excitante que he vivido. Le hice sexo oral a una chica por primera vez y también nos fuimos turnando hasta que ellos acabaron. Repetiría cada segundo”.

Después comimos pizza

“En realidad más que una orgía fue un trío”, explica Laura. “Lo hice con mi novio y su mejor amigo, al que llamaré Dave. Él siempre coqueteaba descaradamente conmigo ¡pero también con mi chico! Por lo que le invitamos a casa después de una fiesta. Comenzamos a turnarnos para besarnos y ver a mi novio besar a Dave fue muy excitante. Después uno se puso delante y otro detrás, pero lo más curioso no fue eso”.

“Lo gracioso es que al terminar teníamos un poco de miedo por si las cosas se ponían raras o incómodas pero no fue así en absoluto. Cenamos pizza congelada y después los tres nos acurrucamos en la cama de nuevo y nos quedamos dormidos hasta la mañana siguiente. Estábamos agotados, sinceramente. Lo haría de nuevo”.

Una gran orgía

“Mi novia decidió hacerme un regalo muy especial por mi cumpleaños”. Así comienza la historia de John, de 23 años. “Al principio yo me negué, porque pensaba que era como traicionarla, pero ella me aseguró que sus gustos nunca habían sido muy… normales, y que estaba encantada de que tuviéramos una experiencia de sexo grupal. Condujimos hasta las afueras de la ciudad a un hotel de mala muerte en el que varios desconocidos habían quedado para participar. Solo puedo decir que había mucho alcohol y pornografía. Nunca me enteré de cómo había contactado mi novia con ellos pero verla con otras personas mientras yo también lo hacía fue muy excitante, nos miramos varias veces mientras lo hacíamos y fue increíble”.

Lo hicimos tres veces más

“Yo también lo hice con mi novio y dos compañeros de piso”, dice Rachel de 30 años. “Mi chico se había venido a vivir a casa y había una tensión sexual no resuelta entre todos que al final tratamos de arreglar metiéndonos en la cama. Fue genial y lo más memorable es que cuando mi chico y otro de nuestros compañeros se tuvieron que ir a trabajar al día siguiente nos dijeron a los que nos quedábamos en la cama que hiciéramos lo que quisiéramos, así que acabamos acostándonos tres veces más”.

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