Científicos del proyecto Breakthrough Listen, que busca comunicaciones extraterrestres inteligentes en el universo, han detectado una misteriosa señal de radio procedente de una estrella cercana al sistema solar. Las primeras revelaciones sobre el hallazgo fueron publicadas recientemente a The Guardian.

Al parecer, las ondas de radio son emitidas desde la dirección de Proxima Centauri, una estrella enana roja ubicada a 4,2 años luz de la Tierra. Las señales fueron captadas gracias al telescopio Parkes, ubicado en Australia, durante 30 horas de observaciones realizadas entre abril y mayo de 2019.

Posibles interferencias

No obstante, ninguno de los resultados se había hecho público hasta el momento. Los expertos aún están analizando las causas de su procedencia, ya que pueden responder a interferencias de equipos terrestres o al paso de un satélite.

“El equipo de Breakthrough Listen ha detectado varias señales inusuales y está investigando cuidadosamente. Es probable que estas señales sean interferencias que aún no podemos explicar por completo. Actualmente se están realizando más análisis”, explicó el ejecutivo del proyecto, Pete Worden.

Según el reporte del diario británico, los astrónomos están preparando un documento sobre el destello detectado, bautizado BLC1, cuyo cambio aparente en su frecuencia es consistente con el movimiento de un planeta.

Proxima Centauri ha llamado la atención de los científicos desde hace varias décadas y se conoce que al menos dos planetas orbitan alrededor de la estrella: un gigante gaseoso y un mundo rocoso aproximadamente 17 % más masivo que la Tierra.

El segundo planeta, conocido como Proxima b, gira alrededor de su estrella cada 11 días y se encuentra en la llamada “zona habitable”, donde la temperatura es adecuada para que el agua fluya y se acumule. Sin embargo, dichas condiciones no implican que exista agua en el lugar o que su entorno pueda albergar vida.

Por su parte, el astrobiólogo y profesor de comunicación científica en la Universidad de Westminster de Inglaterra Lewis Dartnell concluyó que “si hubiera vida inteligente allí, es casi seguro que se habría extendido mucho más por la galaxia. Las posibilidades de que las dos únicas civilizaciones en toda la galaxia sean vecinas, entre 400.000 millones de estrellas, rebasan absolutamente los límites de la racionalidad”.

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