Las dietas yo-yo son parecidas a esto: pierdes 5 kilos tras seguir un régimen muy estricto como el keto, para recuperarlo todo, y algo más, unos meses más tarde. ¿Te suena familiar? Muchas personas se dejan convencer para seguir las últimas tendencias de adelgazamiento y terminan quitándose una tonelada de gramos. Pero cuando se trata de adoptar el plan de alimentación a tu estilo de vida diario, romper con los malos hábitos se hace imposible y las lorzas comienzan a acumularse nuevamente.

“Cuando adelgazas, pierdes grasa y músculo, pero cuando lo recuperas, ganas solo lípidos. Por lo que la siguiente vez que quieres quitarte unos kilos es más difícil”, asegura Bonnie Taub-Dix, creadora de varios planes alimenticios y autora de ‘Read It Before You Eat It’, a ‘Prevention’. “Eso es porque la masa muscular es la más eficiente para quemar calorías”, explica.

Este tipo de dietas no solo afectan tu capacidad para perder peso, también pueden tener consecuencias negativas para tu salud. Esto es lo que le puede ocurrir a tu organismo si las utilizas y lo que puede hacer para poner fin a este círculo vicioso: toma decisiones más saludables.

“Cuando alguien sigue un régimen demasido duro se saltan comidas y eliminan grupos enteros de alimentos. Esto puede causar grandes caídas en los niveles de glucosa en la sangre, lo que puede afectar al apetito y provocar desequilibrios nutricionales”, asegura la experta. Esa disminución puede hacer que ansíes comidas ricas en grasa y azúcar, lo que afectará a tu capacidad para elegir algo saludable. Un estudio, publicado en ‘Nutrition & Diabetes’, descubrió tras monitorizar a 4.234 personas durante 12 años que a mayor fluctuación de peso, más probabilidades tenían de desarrollar diabetes tipo 2.

Los microbios intestinales pueden desempeñar un papel muy importante en el aumento de peso posterior a la dieta. Cuida bien tu intestino

Tu metabolismo se queda en reposo y la cantidad de calorías que quemas para vivir también disminuye porque la cantidad de comida que consumes es tan impredecible que tu cuerpo conserva lo que puede y cuando puede. Además, tus hormonas del hambre se activan porque la producción de leptina es menor.

Cuidado con el corazón y la energía

Como es posible que hayas eliminado algunas comidas totalmente, hay probabilidades de que tu corazón entre en un bucle. De hecho, una investigación del ‘New England Journal of Medicine’ sugiere que la fluctuación del peso corporal es un factor de riesgo de muerte y accidente coronario en personas con enfermedades cardíacas. Por ejemplo, si sigues un plan bajo en carbohidratos que se centra en tomar grasas saludables y proteínas, te faltarán otros nutrientes clave. Su restricción conducirá a fortalecer los antojos de alimentos grasientos y azucarados, los peores para el órgano que bombea la sangre.

Cuando realizas una dieta que no adoptas a tu estilo de vida a largo plazo, es posible que te falte hierro, lo que provocará una deficiencia y causará anemia. Esta puede aparecer cuando no produces suficientes glóbulos rojos que transporten oxígeno desde los pulmones a las células y como resultado, te sentirás muy cansado y débil, tendrás problemas para concentrarte y arritmias.

Daño al sueño y al intestino

No debería ser noticia de que cuanta más falta de sueño tengas, más probabilidades tendrás de engordar. Si tomas cosas con mucho azúcar antes de dormir o te saltas la cena, es posible que sufras insomnio. De hecho, irse a la cama con hambre o con exceso de peso interrumpe el ciclo y puede hacer que “sea difícil descansar bien”, explica Taub-Dix. Cuanto menos abraces a Morfeo, más cortisol (la hormona del estrés) producirá el cuerpo, lo que aumentará el riesgo de desarrollar prediabetes y enfermedades cardíacas. Hazlo al menos de 7 a 8 horas.

Este tipo de dietas no solo afectan tu capacidad para perder peso, también pueden tener consecuencias negativas para tu salud

Si pasas de tomar un buen plato de pasta a comer verduritas de un día para otro, tu estómago sufre un duro cambio. Normalmente, tu microbioma alberga billones de bacterias saludables que lo hacen todo: desde aumentar tu sistema inmune hasta regular el metabolismo. Pero las dietas yo-yo pueden crear un desequilibrio y aumentar el riesgo de desarrollar una gran cantidad de problemas de salud.

Además, los microbios intestinales pueden desempeñar un papel muy importante en el aumento de peso posterior a la dieta. Un estudio, realizado en 2016 por el Instituto de Ciencia Weizmann, muestra que después de un ciclo de ganar y perder peso, los participantes conservaron un microbioma “obeso” anormal. Los investigadores creen que el intestino conserva un recuerdo, por eso es más fácil engordar si regresas a los mismos hábitos alimenticios poco saludables, incluso después de adelgazar.

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