En una baulera de la localidad de Béccar, ya en manos de Sebastián Baglietto, administrador de la herencia de Maradona, hay un tesoro. Los objetos y bienes que habitan el contenedor, que llegó desde Emiratos Árabes, son invaluables. Viajaron a Buenos Aires luego de que el astro dejara de dirigir al Fujairah FC, en 2018. Desde una carta escrita y firmada por Fidel Castro a la guitarra con la que Andrés Calamaro le compuso su canción, pasando por un balón de platino que le entregó la FIFA. O los sillones que le regalaron los jeques. O indumentaria icónica, que marca mojones en su línea temporal, como el pijama animal print con el que festejó su cumpleaños en 2016.

En una baulera del otro lado del mundo, en Dubai, hay otro botín, menos comentado, en un segundo plano en la puja por la sucesión de Pelusa. Y bajo un halo de misterio. En Asia quedaron algunos artículos que no pudieron ser transportados, como los dos autos. Para su traslado era necesario desarmarlos y luego armarlos en suelo argentino. El costo de la operación era incluso más cara que el valor de los vehículos. Se trata de un Rolls Royce Ghost, valuado en 300.000 euros, y un BMW i8, tasado en 145.000. Pero Diego también dejó allá otros bienes; en su mayoría, muebles y regalos que fue recibiendo en Dubai. Y dos cajas fuertes, que nadie sabe a ciencia cierta qué contienen…

Dubai, donde residió entre 2011 y 2018, es uno de los varios rincones del mundo en los que Maradona desparramó su herencia. Como Argentina, Cuba, Venezuela, Italia, Suiza, México y Bielorrusia. En Emiratos Árabes, por caso, se encuentra una de las cinco cuentas bancarias a nombre del Diez. También tenía un negocio montado: el “Café Diego”, con sede en un mall de Abu Dhabi, uno de los más atractivos de la región. El mismo, que hoy en Internet aparece “permanentemente cerrado”, había sido ambientado con detalles de la Bombonera y ofrecía en su menú “las empanadas favoritas de Diego”, pizzetas, sandwiches y postres de autor. El día de su inauguración, en 2016, el ex enganche se había hecho presente. “Los que vengan con la camiseta argentina entran como por un tubo”, dijo entonces.

Todos los años, los dueños le rendían el 20% de las regalías al astro, que además poseía un 27% de una futura venta. Y si el negocio abría sucursales, el 27% de las mismas pasaban a engrosar el patrimonio del ex Argentinos, Boca y Napoli.

Pero la lupa está puesta sobre la citada baulera, en la que quedaron algunas pertenencias. La semana pasada, Mauricio D’Alessandro, abogado de Matías Morla, apoderado del astro durante los últimos ocho años, le entregó a la Justicia todo lo que el juez subrogante, Alfredo Aníbal Villata, le había pedido: la totalidad de los procesos judiciales en curso (son más de 40), la lista de bienes muebles e inmuebles, las cuentas bancarias e inversiones a su nombre, los contratos vigentes, las deudas y las donaciones que el ídolo hizo en vida a familiares, ex parejas y allegados.

Existen algunos puntos en disputa. Uno, la cuenta en Suiza, que tendría alrededor de 3 millones de dólares, en la que el abogado es cotitular. La otra, la mentada baulera en Dubai, cuyo acceso está a su nombre. En las últimas horas, según el entorno del letrado, apostó a una nueva estrategia en su relación con los herederos (Dalma, Gianinna, Jana, Diego junior y Dieguito Fernando): “tiene la voluntad de llegar a un acuerdo, de bajar los decibeles en cuanto a la confrontación. Y estaría dispuesto a sentarse a una mesa sin chicanas ni insultos, buscando la solución de los conflictos”.

Los elementos de mayor valor económico y sentimental de la baulera, sacando a los autos, se supone que viajaron a Buenos Aires en el contenedor. Pero entre las pertenencias que quedaron en Dubai están las dos enigmáticas cajas fuertes. Y ni sus más cercanos saben con precisión qué contienen. “Son cosas que Diego guardó y sólo él sabía qué guardó. Pueden ser dirhams (la moneda emiratí), relojes, dólares o nada. A las cajas las metieron ahí y no las abrieron nunca más en estos más de dos años”, le contó a Infobae alguien que conocía al dedillo la intimidad de Maradona.

El campeón del mundo en México 86 tenía la costumbre de guardar sus pertenencias más preciadas o más onerosas en cajas fuertes. En su casa en el barrio privado Campos de Roca, en Brandsen, por caso, tenía una grande, en la que cobijaba su colección de relojes, dinero, joyas y el famoso anillo de 300.000 dólares que le regalaron cuando asumió como “presidente del fútbol” del Dínamo Brest.

Y cuando tras la operación se vio obligado a mudarse a Tigre, “le encargaron a Verónica Ojeda que comprara dos cajas fuertes y compró una. Diego, desconfiado con las cosas que más quería, agarró una caja de zapatillas de la marca de las tres tiras y las puso abajo de la cama. Como no salía, y estaba deprimido, la tenía ahí abajo”, reveló el abogado D’Alessandro, quien apuntó que “uno de sus familiares íntimos” se llevó la caja después de su muerte. De todos modos, el contenido se encontraba debidamente registrado, por lo que seguramente ingresará en la sucesión.

Lo mismo ocurrirá con los bienes que esperan en la baulera de Dubai. Y con las dos cajas fuertes, que encarnan uno de los mayores misterios de la herencia de Pelusa.

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