Al trasladarse la investigación por corrupción en contra de los jueces de la Corte de Apelaciones de Rancagua, desde a fiscalía de O’Higgins hasta la Metropolitana Sur, un nuevo hecho volvió a remecer a la oficina que encabeza Emiliano Arias.

Ya que el fiscal Sergio Moya aseguró que denunció una serie de hechos que involucran a su superior jerárquico los cuales podrían tener ribetes penales y administrativos.

De acuerdo a Moya, Arias tuvo participación en cuatro hechos: un eventual tráfico de influencias en el caso Caval; obstrucción a la investigación en la causa contra el ministro de la Corte de Apelaciones de la ciudad, Emiliano Elgueta; obstrucción de la investigación en la causa del Teatro Municipal de Rancagua.

El cuarto punto dice relación con una presunta violación de secreto, por un caso de sustracción de información de la base de datos de la fiscalía de O’Higgins la cual llegó a manos de un particular en Puerto Montt.

Según el diario El Llanquihue de Puerto Montt, el particular que habría recibido esta información es oriundo de Chiloé, y sería familiar del fiscal Arias.

Según sostiene el medio, la persona llegó en 2018 a realizar una denuncia al OS7 de Carabineros por una presunta venta de drogas de parte de amigos de su hijo: “A los carabineros de la citada unidad les llamó la atención el formato con el que se dispusieron los antecedentes de la denuncia, puesto que eran los mismos que se usan en forma interna en el Ministerio Público. Incluso, en un correo electrónico del denunciante también se exhibía el mismo formato. En ese momento, el propio denunciante de Chiloé les reconoció a los funcionarios policiales que él era familiar de un fiscal de Rancagua”.

Luego de conocidos los antecedentes, el equipo a cargo de las investigaciones se reunió con el fiscal especializado en drogas de la capital de Los Lagos, Mario de la Fuente, quien solicitó antecedentes de la denuncia, ya que los documentos que se presentaron habían sido sustraídos desde el sistema interno de la fiscalía.

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