Dos meses después de lo planificado originalmente por el gobierno, la reforma a las pensiones de Brasil consiguió dar su primer paso en el Congreso. Con 48 votos a favor, 18 en contra y ninguna abstención, logró el visto bueno de la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) de la Cámara de Diputados.

El trámite tomó más de ocho horas de debate, debido a que la oposición pidió hasta el último momento la postergación de su discusión, alegando que va en contra de la Carta Magna.

La postura del sector liderado por el Partido de los Trabajadores no era de extrañar, considerando que incluso entre los partidos más cercanos al presidente Jair Bolsonaro fue complejo llegar a un acuerdo que permitiera la votación.

De hecho, en negociaciones de última hora el gobierno tuvo que retirar cuatro puntos de la propuesta, para lograr un consenso en el oficialismo. Entre estos, se eliminó el dispositivo que daría sólo al Ejecutivo la potestad de presentar proyectos de ley complementarios para modificar las reglas previsionales.

La iniciativa pretende ahorrarle al fisco 1.600 millones de reales (US$407.150 millones) en una década. Cifras que también son cuestionadas por la oposición, dado que ayer el gobierno reconoció que todavía requiere de cálculos detallados para dar cuenta del impacto de las medidas contempladas en la reforma.

Thomaz Favaro, analista de Control Risks, apuesta por qué la iniciativa liderada por el ministro de Hacienda, Paulo Guedes, quede aprobada a fines de año y no a principios del segundo semestre como lo contempló el gobierno. A su juicio “los retrasos persistentes son indicativos de la falta de apoyo del gobierno en el Congreso” y su “falta de capacidad de negociación, que aumenta el riesgo de dilución de la reforma”.

De hecho, ayer BBVA rebajó su previsión de crecimiento para Brasil, desde 2,2% a 1,8% en 2019, entre otras cosas, por el “acotado progreso en la adopción de reformas, en particular la de seguridad social”.

Tras la CCJ, la reforma tiene que superar una Comisión Especial, creada específicamente para la reforma. Luego pasa al pleno de la Cámara y más tarde al Senado.

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