Esta jornada continuaron las declaraciones en el marco de la investigación por la muerte del profesor Nibaldo Villegas, que lleva adelante la fiscalía. Hoy fue el turno del hijo del profesional, Alejandro (22), quien entregó detalles de lo que fue la relación con su padre y con la imputada Johanna Hernández.

Fue el 10 de agosto del año pasado cuando se reportó la desaparición de Villegas, y enseguida las sospechas de que algo extraño había ocurrido envolvieron al joven. “Nunca dio indicios de querer ausentarse o de querer hacer algo para desaparecer”, dijo con voz entrecortada.

“Mantenía contacto todos los días con él: una llamada en la mañana, un Whatsapp durante el día y uno en la noche o una llamada. Eso mostraba quizás una relación no tan personal, pero sí presencial mediante el celular”, agregó.

Por lo mismo, recordó que no encontraba argumentos para explicar por qué estos contactos se perdieron. “Yo llamaba, le mandaba mensajes a su celular y en el Whatsapp sólo aparecía un ticket”, comentó.

Al iniciar la búsqueda de su padre, explicó que “abarcábamos grandes terrenos en pequeños grupos buscando. No sabíamos que buscábamos en verdad, intentábamos cualquier cosa, un pañuelo en el suelo, algo”.

Posterior a que se revelara la tragedia, aseguró que su hermana la dijo que “la mamá agarraba a ‘chuchás’ al papá”, entregando así más antecedentes sobre el comportamiento violento de la ex esposa de Nibaldo, incluso relató que la imputada en una oportunidad intentó golpear a su padre y lanzó una piedra a su vehículo.

“Ella le gritaba a mi papá miles de improperios. Tomó una piedra y la tira al auto de mi papá y mi papá pone la mano y ahí llega Francisco con el hijo mayor de Johanna y se la llevan. Yo, por mientras, me quedo con mi hermana en el segundo piso, que obviamente estaba desesperada llorando y ahí intentando calmarla, y con rabia, porque sentí que mi papá no se merecía eso, no se merecía que lo fueran a tratar así afuera de su casa. Esa fue la última vez que hubo una especie de relación entre Nibaldo y Johanna”, apuntó.

Eso sí, aseveró que a Hernández la conoció “hace varios años” y que siempre tuvo “buena onda con ella”, pero “en el último año vi un cambio radical en la relación con ella y mi padre. Vi cómo ella lo insultaba y agredía”, recalcó muy emocionado con una imputada que no paraba de mover el pie mientras el hermano de su hija entregaba el desgarrador relato.

Tras la muerte de su padre, el joven narró que debió dejar su trabajo y sus estudios. “No he podido vivir tranquilo (…). Me he desmoronado, es súper difícil seguir adelante”, aseguró.

Alejandro terminó su declaración comentando que lo único que espera es tranquilidad para su familia y en particular él y su hermana, “que no tengamos que andar con ese miedo. Sería impactante el verlos a ellos en la calle, no sé, no me imagino las dimensiones que eso podría conllevar y aun peor para mi hermana”, por eso solicitó el máximo castigo para Johanna y Francisco Silva, imputados por parricidio y homicidio respectivamente.

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