El subprefecto Harold Mackay, jefe de la Brigada Antinarcóticos de la PDI Metropolitana (Briant) aseguró que el narcotráfico en Chile sufrió un cambio tras el “fenómeno de la inmigración”.

El jefe policial argumentó que la ubicación geográfica de nuestro país es un punto importante a considerar cuando se habla de narcotráfico, ya que contamos con fronteras con Perú y Bolivia, que son parte de los productos de las sustancias ilícitas.

Mackay reconoció, en conversación con BioBioChile, que “existen dificultades para controlar totalmente la frontera con Bolivia. Algunos pasan y se controlan y un kilómetro más allá pasa otro sin ser controlado. ¿La ruta preferida? La terrestre. Y el punto de comunicación es la Panamericana Norte. De ahí se desprenden una serie de rutas alternativas, pero todas en algún momento confluyen a en esta vía central”.

En ese sentido, el subprefecto explicó que el “panorama interno del narcotráfico cambió con el fenómeno de la inmigración”, específicamente con la llegada de ciudadanos colombianos al territorio nacional, quienes operan de forma distinta.

“Con la llegada de la migración colombiana apareció otro actor y otro nicho de tráfico de drogas. Los colombianos llegaron a efectuar toda la cadena de distribución con colombianos. Es decir, provee la droga, la transporta, la recibe y la distribuye entre colombianos y finalmente, surten a algunos traficantes locales”, contó el policía.

Mackay relata que los colombianos desplazaron a los bolivianos como “líderes del negocio” en Chile, ya que ni ellos ni los traficantes peruanos logran la organización que ostentan los colombianos, debido a que los primeros requieren de la estructura chilena para operar.

“En cambio los colombianos dependen de la estructura chilena para hacer la comercialización final y en último caso la están haciendo ellos mismos. Entonces, el panorama interno cambió con la historia criminal de los colombianos versus la chilena, es mucho más fuerte, más violenta. Han existido episodios donde hay mayor uso de la violencia”, añadió.

“En resumen es muy difícil que un narcotraficante chileno tenga estos contactos mafias de Europa y pueda crear la cadena de distribución y proveer”, argumentó el subprefecto al respecto.

El policía indicó que durante este año se ha registrado un aumento en las incautaciones de droga, lo que también va ligado al uso de armas, pese a que la pandemia provocó que se cerraran las fronteras y en consecuencia se cortaran las vías comunes utilizadas por los delincuentes para internar la droga a Chile, por lo que los traficantes optaron por otro sistema.

Mackay concluyó sobre esto que el quiebre que hubo en el stock de la droga provocó enfrentamiento entre bandas, pero el narcotráfico a gran escala se dio cuenta de que al mantener la demanda podía introducir mucha más droga y distribuir rápidamente y en mayores cantidades.

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