La policía antidisturbios rusa detiene al líder de la oposición Alexei Navalny durante un mitin no autorizado contra Putin el 5 de mayo de 2018 en Moscú (AFP)
La policía antidisturbios rusa detiene al líder de la oposición Alexei Navalny durante un mitin no autorizado contra Putin el 5 de mayo de 2018 en Moscú

Rusia mantiene 236 prisioneros políticos, un aumento significativo comparado con algunos años atrás en momentos en que el presidente Vladimir Putin mantiene una ofensiva contra sus principales oponentes, según indicó el lunes un reporte de abogados vinculados a derechos humanos.

Según Memorial, un veterano movimiento de la sociedad civil que apoyó el estudio, el deterioro de la situación en Rusia queda en evidencia cuando se compara la cifra con los 46 prisioneros políticos que contabilizó en febrero de 2015.

El reporte, dirigido por Perseus Strategies -una firma de leyes enfocada en los DDHH con sede en Washington-, indicó que 236 personas pueden ser identificadas como prisioneros políticos, aunque la cifra podría ser “mucho más alta” cuando se incluyen casos que no pueden ser investigados rigurosamente.

Vladímir Vladímirovich Putin(REUTERS)
Vladímir Vladímirovich Putin

El estudio sostiene que Rusia ha logrado encarcelar a opositores gracias a sus prohibiciones “notoriamente vagas” respecto a la represión del vandalismo y a sentimientos insultantes en materia religiosa.

Junto a la oposición política, las autoridades rusas apuntaron también a líderes religiosos y minorías étnicas, defensores de los derechos de los homosexuales, periodistas y, sobre todo, en activistas ucranianos a partir de la acción de Rusia en 2014 para anexionar la península de Crimea, de acuerdo con el estudio.

El ex ministro de justicia de Canadá Irwin Cotler, ahora responsable del Centro Raoul Wallenberg para los Derechos Humanos (uno de los grupos encargados del estudio), vio en Rusia la “criminalización de la vida diaria” y el castigo a líderes a través de una ley que pone en listas negras a “organizaciones indeseables”.

En el pasado, Moscú defendió su historial en materia de derechos humanos, alegando que tiene concepciones diferentes a las de Occidente y ha respondido acusando a los Estados Unidos de mantener también presos políticos.

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