Tres meses después de autoproclamarse presidente “encargado” de Venezuela, Juan Guaidó adelantó a este martes la ‘Operación Libertad’ -prevista inicialmente para que coincidiese con este 1 de mayo-, con la que aspira a derrocar el régimen de Nicolás Maduro, al que acusa de haber secuestrado las instituciones de Venezuela y de sostenerse en un sistema autocrático al margen de los órganos parlamentarios y la Constitución. Una situación que ha derivado en una crisis económica de proporciones desconocidas hasta la fecha; con la inflación disparada a un inconcebible 1.623.000% -según Trading Economics-, el pueblo sufre tal desabastecimiento que el número de refugiados en Brasil, Colombia, Ecuador y otros países de la región es casi el doble de la población de su capital, Caracas: 3,7 millones de personas.

Los combates -los más graves se registraron en Caracas, en las cercanías de la base de La Carlota, tomada por los sublevados- continuaban a última hora de ayer en distintos puntos del país: protestas frente al Palacio de Miraflores, intercambios de disparos al aire y exhibición de músculo por parte de las fuerzas de Maduro, cuyas tanquetas trataban de frenar a los opositores por todos los medios. Incluso atropellándoles.

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La crisis del petróleo y la surrealista subida de la inflación

Maduro se resiste a renunciar al poder como gato panza arriba: ni los llamamientos de buena parte de la comunidad internacional para iniciar un proceso que restaure la democracia, ni el Gobierno en paralelo de Guaidó han servido para que el líder del chavismo ceda el cetro. Un anquilosamiento que bebe precisamente de las prácticas de Chávez, pero que no se sustenta en un contexto económico tan favorable.

En un discurso pronunciado en 2007, Chávez recordaba que “buena parte de la riqueza europea tiene su origen en las riquezas minerales del nuevo mundo, que alimentaron las arcas de las monarquías de Europa”. En función de ese argumento, el expolio de Sudamérica comenzaría en el siglo XVI con los conquistadores europeos para prolongarse hasta finales del siglo XX con los Gobiernos títere puestos y depuestos al antojo de la CIA para controlar los recursos del continente subtropical.

Razón suficiente del chavismo para cerrar su economía al exterior: al margen de los embargos internacionales impulsados desde EEUU, la progresiva nacionalización de productos y servicios ha derivado en que el Estado posea la mayoría de mercados internos del país, que se han ido quedando desfasados y desactualizados respecto al crecimiento del resto de economías.

Datos de inflación, producción de crudo y PIB en Venezuela

Datos de inflación, producción de crudo y PIB en Venezuela. / Nerea de Bilbao

Un caso paradigmático es el del petróleo: curiosamente, hace dos días entraba en vigor el embargo de la UE al petróleo venezolano, una medida en línea con la adoptada por EEUU el pasado enero. Es el resultado directo de que Venezuela haya reducido progresivamente su producción de crudo desde los aproximadamente 3,1 millones de barriles al día en 2013 -el último año de Chávez en el poder- hasta poco más de los 800.000 a cierre de abril, según los últimos informes.

Paralelamente, la inflación se ha disparado hasta niveles surrealistas, especialmente a partir de 2015: ha llegado a estar en más del 2.000.000%, aunque el pasado abril ha mejorado hasta situarse en el 1.623.000%. Una situación que ha derivado en los últimos meses en una crisis humanitaria sin precedentes en Venezuela, que ha obligado a cientos de miles de personas a desplazarse: solo en la vecina Colombia viven más de 300.000 niños como refugiados.

En este contexto, si consigue llegar al Palacio de Miraflores, Guaidó tendrá que lidiar con un desabastecimiento generalizado, una inflación por las nubes y unas instituciones duplicadas -él mismo sigue siendo oficialmente el presidente de la disuelta Asamblea Nacional-, para lo cual la primera medida que ya ha anunciado en repetidas ocasiones desde el pronunciamiento del pasado enero es la apertura de Venezuela a la comunidad internacional y confiar en que la inversión extranjera, que tanto tiempo lleva anhelando este momento, haga el resto.

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