Varios son los factores que inciden en este largo camino de consolidación de Viña del Mar, uno de ellos es el aumento progresivo de ingreso de visitantes por el paso Los Libertadores. En enero recién pasado se contabilizaron 268.659 personas, es decir, un 50.3% más que el año pasado, correspondiendo un 93% a argentinos. Alza que estableció que Viña del Mar fue el principal destino para las familias trasandinas que vinieron a disfrutar la zona costera central.

Por otro lado, subió sustancialmente el turismo de compras. Este tuvo un tremendo impacto gracias al cambio favorable de los argentinos, con el aumento de grandes transacciones vía tarjetas bancarias, aumentaron las jornadas de estadía y la diversificación de las actividades de los turistas en la zona.

Un tercer factor fue la calidad y atractivo de las actividades culturales, deportivas, de espectáculos y entretención que conforman el programa oficial de eventos de verano de Viña del Mar. También sumó para este auspiciador panorama el Año Nuevo en el Mar, el torneo internacional de rugby Seven a Side, la Feria Internacional de Artesanía, los Conciertos de Verano de la Quinta Vergara, el Festival de Viña y el Gran Premio Latinoamericano Longines, que se disputó en el Sporting.

Otra variable clave para el éxito del trabajo de posicionamiento turístico fue el sostenido trabajo del sector público y privado para fortalecer la principal actividad económica local. Este esfuerzo se ha cristalizado en diversas instancias, entre las que se destacan la Comisión Conjunta de Eventos en el Borde Costero y la Mesa Técnica del Turismo de Viña del Mar.

La quinta clave de Viña fue fortalecer la oferta turística todo el año. La estrategia fue responder eficientemente al desafío de revertir la estacionalidad, transformando a la comuna en un destino atractivo también entre marzo y noviembre, de modo de mantener activas las operaciones económicas ligadas al turismo y contribuir a aumentar sus beneficios.

Es así que el municipio ha desarrollado diversas líneas de acción concretas para avanzar en esta materia, como la promoción de Viña como sede de congresos nacionales e internacionales; la participación de la ciudad en ferias internacionales de turismo y el fomento del turismo de cruceros, que genera altas tasas de ocupación hotelera en meses distintos al verano y estimula la presencia de visitantes extranjeros de alta calidad económica.

El sexto punto que comprendió la Ciudad Jardín es reconocer que es imperativo continuar gestionando importantes obras e inversiones en el área céntrica, sector donde confluyen las principales actividades económicas de Viña del Mar, como el comercio, servicios, educación y, por cierto, el turismo. Ejemplo fue la repavimentación de la calle Valparaíso, cambio de mobiliario urbano, recambio de luminarias, remodelación de kioscos, construcción de baños públicos, mejoramiento de calles y veredas. A ello se suman las obras de mejoramiento de la avenida Perú, la recuperación del muelle Vergara y la consolidación del borde costero, entre otras iniciativas.

Y la clave número siete fue seguir desarrollando programas de inversiones para recuperar los espacios patrimoniales que resultaron afectados por el último terremoto, de modo de revitalizar el turismo cultural que históricamente ha formado parte de la oferta-ciudad de Viña del Mar: el Palacio Carrasco y la biblioteca Benjamín Vicuña Mackenna, el Teatro Municipal y el Museo de Bellas Artes, que se ubica en el Palacio Vergara, y el Museo Palacio Rioja, entre otros.

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