Tras los cuestionamientos de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) al proyecto de flexibilidad laboral, desde el Gobierno salieron al paso, asegurando que es habitual que en todas las iniciativas que presentan, “las primeras críticas muchas veces ciegas” provienen del organismo.

Esto luego que presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, asegurara que “este es un proyecto inhumano, nuevamente pone sobre los hombros nuestros, de los trabajadores y trabajadoras, las ganancias de los empleadores. Cómo hoy día un empleador va a ganar más explotando a los trabajadores”.

“Cuando se analiza un proyecto que pone a Chile en la modernidad, que acompaña a los trabajadores en los nuevos tipos de trabajo que se necesitan, que busca en el corazón mejorar la calidad de vida de los trabajadores, hay que tener siempre una disposición al diálogo. Y no es una buena señal la que una vez más da la CUT, cuando antes de conocer el proyecto, antes de presentar el proyecto, ya lo están criticando”, afirmó el ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg.

A su juicio, “es difícil creer en una crítica cuando se basa en un proyecto que ni siquiera conocen ni pudieron haber leído. Por lo demás, es habitual que en todas las materias y proyectos que nuestro gobierno ha presentado, las primeras críticas muchas veces ciegas provienen de la CUT. Nuestra certeza es que este proyecto se construyó con muchos sindicatos, por lo pronto, con las otras centrales de trabajadores y el corazón del proyecto es mejorarle la calidad de vida a los trabajadores de Chile”.

“Ninguna norma de este proyecto busca precarizar (el trabajo), porque se mantienen todos los derechos laborales de los trabajadores, solo se crean oportunidades”, precisó Monckeberg.

Por su parte, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, comentó que “estamos absolutamente convencidos que aquí no hay precarización alguna, lo que hay es darle más oportunidades a los trabajadores. Creo que no se puede tratar de esa manera una reforma que primero hay que discutirla”.

El titular de Hacienda agregó que “sería ideal que pudiéramos tener una disposición a dialogar, a conversar, a analizar en profundidad y aquí estamos disponibles, encantados de poder conversar con los distintos agentes que tienen interés en estos temas, vamos a discutirlo en el Parlamento (…) entender que lo que se está dando es mayor oportunidad a los trabajadores, mayor adaptabilidad, poder tener semanas de cuatro días”.

Tanto Larraín como Monckeberg se refirieron a la contingencia tras participar en el Comité Político de Desarrollo Económico realizado en el Palacio de la Moneda.

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