Catorce meses han pasado desde que la centroizquierda dejó La Moneda y desde entonces se ha mantenido como tema constante la falta de figuras presidenciales en el sector. Incluso, el economista y militante histórico del Partido Socialista, Óscar Guillermo Garretón, así lo planteó en entrevista con El Líbero: “Bachelet puede reaparecer si no surgen otros liderazgos en el mundo de la Nueva Mayoría”.

Y su análisis apunta, además, a que los nombres de los ex ministros Heraldo Muñoz (PPD) y Máximo Pacheco (PS) -las figuras del bloque que comenzaban a posicionarse- enfrentaron un “alto” en el camino que estaban cimentando.

Mientras que el ex canciller sufrió un duro revés de su propia bancada en el proyecto del TPP 11, impulsado por él en la administración anterior, el ex titular de Energía ha debido salir al paso dando explicaciones por los medidores inteligentes, política que se acordó bajo su periodo en la cartera.

De hecho, ayer se dio a conocer la encuesta Criteria Research de abril y ninguno de esos nombres aparece como una carta presidencial. Pero sí lo hacen la ex abanderada del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, que se ubicó en el primer lugar con el 12% de aprobación, y la ex Mandataria Michelle Bachelet quien obtuvo un 5% de respaldo.

Al no haber otros liderazgos emergiendo de la Nueva Mayoría, Bachelet sin duda tiene una base de apoyo y de sustentación que hoy día quisiera cualquier otro liderazgo del sector”, dice Cristián Valdivieso, director de Criteria.

Ambas son mujeres, de izquierda, y apuntan a un electorado similar. Si bien Bachelet tiene una mayor trayectoria política, tanto ella como Sánchez han utilizado el discurso de no pertenecer a la “política tradicional”, y apelan a sus biografías. Es por ello que un eventual escenario de enfrentamiento electoral, representa un desafío para la izquierda.

Eso sí, las ventajas y desventajas ante un eventual camino a La Moneda, son distintas en cada caso, según explican analistas políticos.

Cristián Valdivieso, director de Criteria, comenta a El Líbero el por qué de la delantera que ha tomado Sánchez: “A pesar de haber competido en la última elección, tiene la ventaja de la novedad en un contexto donde la ciudadanía está buscando renovación. En eso, la marca del Frente Amplio es novedad”. Pero agrega: “Una cosa es que el FA represente renovación porque es la oposición nueva, otra cosa es que vaya a ser una marca muy votada, eso está por verse”

Otro de los puntos que podría beneficiar a la líder del FA es que, después de haber participado en la elección presidencial de 2017, ha optado por mantener un “bajo perfil”. “Ha tratado de no exponerse mediáticamente. En un momento dado partió en un programa de TV, pero posteriormente no se la ha visto mucho más. Está evitando estar en la contingencia de manera de mantener cierta frescura”, afirma el decano de la Facultad de Gobierno de la UDD, Eugenio Guzmán.

De hecho, tras estar algunos meses alejada de la primera línea política, la periodista reapareció en febrero en actividades en la comuna de Viña del Mar, junto a algunos diputados del Frente Amplio. Fue precisamente durante esos días cuando se conoció su cambio de domicilio electoral, de Ñuñoa a la V Región. Si bien esto fue interpretado como que buscaba una carrera municipal o para una gobernación, sigue siendo la principal carta del FA para La Moneda.

El pacto que representa Sánchez no goza de los niveles mínimos requeridos para garantizar gobernabilidad y no es capaz aún de conquistar a electores moderados o de centro, por lo que sus bases de apoyo se estacionan exclusivamente en la izquierda”, subraya el experto electoral, Mauricio Morales.

Destacan los entendidos, que a su favor la periodista tiene el 20% de votos que obtuvo en la elección presidencial. De esta manera, Sánchez cuenta con un piso de preferencias de poco más de un millón de sufragios que logró en 2017. “Proviene de un bloque político emergente, lo que también permite asociarla con un aire fresco de la política”, explica el académico de la Universidad de Talca y experto electoral, Mauricio Morales.

Mortalmente parecidas

Durante los meses en que la líder del Frente Amplio comenzó a sonar como una de las cartas fuertes del sector se le comparó con la imagen de Bachelet. Incluso, el año pasado, Sánchez reconoció que en 2005 votó por la actual Alta Comisionada para los DD.HH. de la ONU y que fue su referente para entrar en la política. “Si no hubiese sido Presidenta, yo no hubiese sido candidata. La Presidenta es una referencia para ustedes por ser socialista, pero lo es para todas quienes entramos en política”, dijo en una presentación de un libro en el PS.

Pero también podría decirse que las fuerzas que luego formarían el FA influyeron en la segunda candidatura de la ex Mandataria. De hecho, una de las iniciativas por las que apostó Bachelet en su pasado gobierno fue una nueva Constitución, precisamente una de las principales “banderas” del Frente Amplio y su cruzada “Marca AC”. La entonces Jefa de Estado realizó un proceso constituyente y poco antes de dejar el gobierno presentó el texto de una nueva Carta Magna.

Creo que no hay espacio para Bachelet y Sánchez juntas. Si tuvieran que hacerlo tendrían que ir a una primaria que sería complejo”, opina Eugenio Guzmán.

Muchos, también, vieron similitudes entre la franja de TV de la candidatura de Sánchez en 2017, con la realizada por Bachelet en 2013. La periodista le dio un tono “humano”, biográfico y con un relato apuntando a que ella -que venía del mundo de las comunicaciones- sentía que debía colaborar para “un mejor Chile” de forma más involucrada. Todo esto, con su voz en off mientras pasaban imágenes de su familia, de ella como joven estudiante en la Universidad de Concepción y luego, ya más adulta, en la radio. El mismo estilo que utilizó Bachelet cuatro años antes. Su voz de fondo con imágenes de las calles de Nueva York, su departamento vacío lleno de cajas para volver al país y su emoción tras la última reunión que sostuvo en ONU Mujeres. Dejaba, así, sus funciones para “asumir la responsabilidad” de una candidatura para un “mejor país”.

Nueva Mayoría desgastada y un Frente Amplio sin gobernabilidad

Una de las principales ventajas para la ex Jefa de Estado, explican, es precisamente haber pasado dos veces por La Moneda y el tener una “marca propia” de conocimiento. “Al no haber otros liderazgos emergiendo de la Nueva Mayoría, ella sin duda tiene una base de apoyo y de sustentación que hoy día quisiera cualquier otro liderazgo del sector”, asegura Valdivieso.

En ese punto también coincide Morales, quien asegura que su continuo posicionamiento es producto del “empobrecido trabajo de los partidos para generar nuevos líderes y de la incapacidad de la centroizquierda para aglutinar esfuerzos y sacar a la cancha a sus mejores figuras”.

Sin embargo, la imagen de Bachelet también representa a la ex Nueva Mayoría, que por estos días ya no cuenta con el respaldo ciudadano de hace cuatro años. Incluso, en la encuesta Criteria aparece con un 12% de respaldo, cifra que está por debajo de Chile Vamos (21%) y del Frente Amplio (19%). Dice su director: “La marca Nueva Mayoría está muy desgastada y no representa ni confianza ni gobernabilidad porque la está dando Chile Vamos, y no representa renovación porque eso lo da con más fuerza el FA”.

Para Sánchez, en tanto, el principal desafío se encuentra en las divisiones internas que ha vivido el Frente Amplio y que la coalición aún no ha logrado llegar a un electorado de centroizquierda. “El pacto que representa Sánchez no goza de los niveles mínimos requeridos para garantizar gobernabilidad y no es capaz aún de conquistar a electores moderados o de centro, por lo que sus bases de apoyo se estacionan exclusivamente en la izquierda”, subraya Morales.

En cuanto al electorado, los analistas coinciden que es un público que tiene “puntos de intersección”. “Creo que no hay espacio para Bachelet y Sánchez juntas. Si tuvieran que hacerlo tendrían que ir a una primaria, lo que sería complejo”, opina Guzmán.

Agrega Valdivieso: “Responden a una base electoral, que es el electorado de la centroizquierda. Es parecido, pero no igual. Generalmente en una segunda vuelta ambos se necesitarían en uno u otro caso. Es parte de una bolsa similar, pero una tiene una vocación de renovación y otra más de tradición. Una tiene un electorado de cambio y otra más tradicional o conservador que es el votante NM”.

/Escrito por Javiera Barrueto para El Líbero

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