Siguen aristas abiertas en el caso de la chilena-sueca asesinada en la República Democrática del Congo, Zaida Catalán. Hoy, se conoció que ni a la familia ni al gobierno de Suecia se le solicitó una recompensa por el rescate de la abogada.

Anders Nordström, profesor de Catalán, comentó que “ella no era una alumna común: se involucró en los derechos de los animales, protestó contra el daño al medio ambiente y se oponía a la energía nuclear… ¡Y ahora está muerta!”.

La joven de 36 años era funcionaria de la ONU y el embajador de Chile en Suecia, José Goñi, consultado si pidieron rescate por ella, afirmó que “ni la familia ni el gobierno sabían nada de eso. No hay ningún indicio de esa naturaleza”.

La policía y la fiscalía del país europeo van a cooperar con la ONU para saber los detalles de la muerte de Zaida Catalán, que ya exigieron justicia al gobierno del Congo.

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