Lo que pocos se imaginaban sucedió en Anfield. La remontada de Liverpool que tenia pocas expectativas en la previa, se hizo realidad gracias a un gran trabajo en equipo y sobretodo la inteligencia y el luchar por no bajar los brazos de su entrenador, se evidenció en la cancha.

Con goles de Divock Origi y Georginio Wijnaldum, ambos en dos ocasiones, los de Merseyside sellaron la llave a su favor y aseguraron su pase a la segunda final consecutiva de Champions League.

Un 4-0 inapelable que nuevamente desnudó no solo las falencias del Barcelona, si no que de su propio entrenador. Valverde nunca pudo encontrarle la clave a un Liverpool que no contó si quiera con su mejor jugador en cancha.

Todo un fracaso para Barcelona, que vio en Vidal y Messi, lo más rescatable del equipo, que se vio sin fuerza y con temor dentro del terreno de juego. Aparecieron los fantasmas de la última eliminación culé de Champions (2018), con similar cuenta de ahorro en la ida y mal desenlace en los finales 90′ minutos ante la Roma.

Ernesto Valverde volvió a caer de manera inexplicable con su equipo, cuando lo tenia todo y aun sin hacer un buen partido en la ida, llegaba con holgura a enfrentar esta otra semifinal.

¿Que podemos decir de Jurgen Klopp? Simplemente asombroso, da hasta para sacarse el sombrero por la gran campaña que ha llevado adelante el entrenador alemán, fuerte en casa y nunca traicionando su idea cuando le tocaba salir de suelo británico con su Liverpool. Nada más basta ver sus números en la Premier League, donde ha perdido tan solo un partido en todo el curso.

La estupenda temporada que están finalizando los reds no es casualidad y ya tiene que ver con un trabajo sostenido en el tiempo, de un equipo que fue evolucionando hasta encontrar el equilibrio. Hoy sin su gran figura por lesión (Mohamed Salah), pudo derribar de principio a fin al Barcelona.

Lo más destacable de Klopp es que al momento de llegar al Liverpool, nunca tuvo jugadores de gran nivel, él los llevó a ser lo que son hoy. Es el caso de Salah, de Firmino, de Mané, de Henderson, Van Dijk y muchos otros que tienen como objetivo ser aporte a un equipo y que ese trabajo, el de equipo, se vea en cancha.

Hoy sin ir más lejos, los dos goleadores que tuvo el partido son habitualmente suplentes, pero entraron con un carácter y compromiso que es envidiable y admirable. El entrenador Klopp tiene muchísimo mérito por conformar un gran equipo con el paso de los años y demostrarle al mundo, que la convicción en las ideas y el trabajo mancomunado con el equipo puede llevarte a conseguir grandes cosas.

Gran enseñanza nos esta dejando Klopp y para goce de muchos, en el deporte más lindo que existe, el amado fútbol.

Por: Felipe Álvarez Oñat