La justicia alemana abandonó el martes la investigación contra Hartmut Hopp, de 74 años, un ex médico de Colonia Dignidad -enclave alemán fundado por un nazi en el sur de Chile- a pesar de que había sido condenado en el país sudamericano por complicidad en la violación de menores.

Hopp era médico del lugar, en el que no sólo se abusaba de sus miembros, adultos y niños, sino también fue utilizado para torturar y hacer “desaparecer” a opositores al régimen durante la dictadura de Augusto Pinochet, entre 1973 y 1990.

Los fiscales de la ciudad de Krefeld afirmaron que “tras agotar todas las pistas prometedoras de investigación, no fue posible corroborar elementos de sospecha suficientes bajo ningún aspecto legal para un procesamiento”.

Familiares de las víctimas de Colonia Dignidad (REUTERS)

Familiares de las víctimas de Colonia Dignidad (REUTERS)

“Las personas concernidas están asombradas, su confianza en la justicia alemana se ha visto quebrantada“, reaccionó el Centro Europeo de Derechos Constitucionales y Humanos, una organización que se ha ocupado especialmente sobre los abusos cometidos en la colonia.

En Chile, la asociación de víctimas de Colonia Dignidad lamentó la decisión de la justicia alemana de cerrar “las puertas a la justicia que, con todo derecho, las víctimas esperan para quien cometió graves violaciones a los más elementales derechos de las personas“, señaló un comunicado difundido por la Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos Colonia Dignidad.

La declaración de las víctimas consideró que “el Estado alemán falló a su obligación cuando no protegió a los niños y niñas alemanas que se llevaron secuestrados a Colonia Dignidad y fueron abusados y torturados, y ahora vuelve a fallarle a la justicia al proteger a un criminal”.

El médico era la mano derecha del fallecido pederasta convicto Paul Schaefer, un ex cabo de la Wehrmacht (fuerzas armadas de la Alemania Nazi) y predicador, quien en 1961 fundó la comuna en la que adoctrinaba a sus miembros y los sometía a condiciones de esclavitud.

La dimensión de las atrocidades cometidas en esa comunidad vallada, con una superficie de 13.000 hectáreas, ubicada en una zona montañosa a unos 350 kilómetros al sur de Santiago, cercana a la localidad de Parral, sólo salió a la luz al finalizar la dictadura de Pinochet.

Hopp fue condenado en Chile por delitos que incluían complicidad en las violaciones cometidas por Schaefer y abuso sexual de menores, pero en 2011 huyó a Alemania antes de que la justicia del país austral emitiera su sentencia.

Un tribunal alemán confirmó en un principio la condena chilena a cinco años y un día de prisión, en un fallo de 2017.

“Con los ojos cerrados”

Sin embargo, éste fue anulado en septiembre de 2018 por un tribunal superior de Düsseldorf, que dictaminó que las pruebas brindadas por la justicia chilena no eran suficientes para la alemana.

Esta corte señaló que no había encontrado una evidencia concreta de que Hopp, quien dirigía la clínica del lugar, hubiera ayudado activamente o instigado a los abusos cometidos por Schaefer, quien dirigía la colonia.

Ahora, los fiscales alemanes señalaron que finalizaron su propia investigación, comenzada en 2011, en la cual también indagaron sobre los asesinatos de tres militantes estudiantiles en 1976.

Schaefer, fundador de la secta, se vio enfrentado en 1997 a una serie de querellas judiciales por lo que huyó Chile.

(EPA/VILLA BAVIERA)

(EPA/VILLA BAVIERA)

Fue detenido en Argentina en 2005 y condenado en Chile al año siguiente a 20 años de cárcel por abuso sexual de niños, posesión de armas y violaciones a los derechos humanos. Murió en una cárcel chilena en 2010, a los 88 años.

Alemania, por su parte, reconoció en el pasado reciente haber cerrado los ojos ante lo que pasaba en esa comunidad, y decidió abrir los archivos del ministerio de Relaciones Exteriores para que la justicia chilena pudiera seguir investigando.

En 2016, el entonces ministro de Exteriores Frank-Walter Steinmeier, actualmente presidente de Alemania, reconoció que los diplomáticos alemanes “cerraron los ojos” sobre la cuestión.

Incluso, tras el fin de Colonia Dignidad, las autoridades alemanas no demostraron “la determinación y la transparencia necesarias para identificar a sus responsables y aprender la lección”, dijo entonces.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Alemania ha sido muy criticada por no haber perseguido y llevado ante la justicia a los nazis que se refugiaron en América Latina.

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