Mucho se habló en la previa de la revancha en Liverpool sobre lo que había ocurrido la temporada pasada, cuando Barcelona quedó eliminado en cuartos de final a manos de la Roma. En aquella oportunidad, los catalanes habían ganado 4-1 en la ida. Sin embargo, en el Olímpico de la capital italiana, los azulgranas cayeron 3-0, quedando fuera de manera inapelable y dejando una sensación de fragilidad sicológica, y también futbolística, evidente.

Pues después de lo ocurrido ahora en Anfield, queda claro que Barcelona sufre una Messidependencia que muchas veces lo salva en ocasiones importantes, pero que no basta en instancias cuando el argentino desaparece. Y en la revancha en Liverpool, la Pulga no apareció en plenitud. Y los catalanes lo padecieron, quedando fuera de la definición de la Champions por cuarto año consecutivo.

Para los ingleses, en tanto, una rememoranza de lo ocurrido en 2005, justamente en la final de la Liga de Campeones, cuando después de irse al descanso perdiendo 3-0 ante Milan, terminan igualando en tiempo reglamentario y levantando el trofeo tras una definición por penales.

Desde 2015, cuando conquistó su última orejona, Barcelona nunca pudo llegar al partido decisivo. Esta vez, cuando más cerca parecía el objetivo, la pesadilla revivió.

Y con un chileno, lamentablemente, como protagonista: Arturo Vidal. El sueño del Rey siempre ha sido conquistar la Champions. Y otra vez se queda a la orilla del camino. En la que puede haber sido su última y gran oportunidad

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