Las bencinas completaron 10 semanas consecutivas de alzas lo que se traduce en un incremento de $52 promedio. De esta manera, los precios llegaron a su mayor nivel desde fines del año pasado. Precisamente fue este factor el que impulsó al alza el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que en abril anotó una variación de 0,3%. Con esto, la inflación acumula un avance de 0,9% en los primeros cuatro meses del año y de 2% en doces meses, ubicándose en el piso del rango meta del Banco Central de 2% y 4%.

Pese a esta aceleración que registraron los precios, los instrumentos financieros- forward de inflación- siguen viendo un escenario de bajas presiones inflacionarias por lo menos hasta fines de 2020. De concretarse esta previsión, se completarían cinco años consecutivos cerrando con una inflación por debajo de la meta del Banco Central de 3%. De acuerdo a cálculos de EuroAmerica, las perspectivas para este año anticipan un IPC anual de 2,75%, mientras que para 2020, las previsiones de los agentes de mercado proyectan un IPC de 2,79%.

Para fijar su política monetaria, el Banco Central mira un horizonte de dos años plazo, es decir, su objetivo es que la inflación en ese plazo esté en 3%. Sin embargo, si se observan la previsiones a ese plazo, muestran un leve desanclaje de expectativas, ya que se ubican también por debajo del 3% (2,83%). La expectativa de los forward se sitúa en línea con la que reflejó la última Encuesta de Operadores Financieros de 2,9% para ese mismo lapso.

Los expertos señalan que la baja inflación proyectada responde tanto a factores internos y externos. Para los primeros, la desaceleración de la economía muestra un lento avance de la demanda interna, sumado a que los salarios siguen en niveles bajos. A nivel externo, las menores presiones es un evento generalizado.

Felipe Alarcón, economista de EuroAmerica, sostiene que “las proyecciones muestren que hay un leve desanclaje de expectativas, pero está todavía dentro de los márgenes normales, por lo que no da pie para que el Banco Central actúe”.

Sergio Lehmann, economista jefe de BCI puntualiza que “la aceleración observada de la inflación es algo más bien transitorio, asociado a factores de oferta, como son alimentos, combustibles y electricidad. La inflación subyacente es aún baja, aunque se estima que irá gradualmente acercándose hacia el 3%”.

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