Un partido que no quedará guardado en la memoria de los cruzados, eso es precisamente lo que significa el partido jugado la noche del miércoles en Porto Alegre. De paso confirmó el bajo rendimiento que viene mostrando en los últimos duelos del torneo internacional.

La participación del equipo chileno culminó en fase de grupos y para costumbre de presentaciones anteriores, el haber asegurado la Copa Sudamericana hizo que el equipo entrara sin ganas y cediendo el terreno para el control total de las acciones por parte de Gremio.

Los brasileños hicieron del partido un monólogo y en casa, no desaprovecharon los espacios que dejó la zaga universitaria de forma constante para definir el juego a su favor.

A los 23′ minutos un largo rechazo de la defensa tricolor, encontró al borde del área contraria a Alisson, que controló convenientemente la pelota para luego definir a un costado del portero Dituro.

De ahí en más no se vio mayor reacción de Universidad Católica por ir en busca del empate y cayó de forma reiterada en la imprecisión en los pases y en la perdida de los segundos balones, lo que fue clave para permitirle el avance a los locales.

Otro aspecto preocupante fue la salida poco clara del balón que tuvo Luciano Aued junto a César Fuentes, quienes se vieron en aprietos por la presión ejercida de Maicon y Everton.

El dominio del juego siguió siendo unilateral en la segunda parte y el gol del ingresado Thaciano (76′), dejó una vez más en evidencia la falta de atención en el fondo cruzado, que vio pasmado la aparición del goleador a las espaldas de los centrales para solo empujar el balón a la red.

La UC no le generó peligro alguno a Gremio y se vio sometida todo el partido, ahora sus fichas estarán puestas en Copa Sudamericana, el premio de consuelo que viene a tapar este nuevo fracaso internacional, luego de que el presidente de Cruzados, Juan Tagle asegurara a principios de temporada que los objetivos eran pasar la primera fase de Libertadores y el bicampeonato.

Por: Felipe Álvarez Oñat