Trump la semana pasada puso en juego su legado, su futuro, y su patrimonio. Su legado, porque en el imaginario estadounidense y mundial, sus desvaríos van a opacar sus logros. Su futuro, porque Trump no volverá a llegar a la presidencia. Y su patrimonio, porque el sistema financiero y la inmensa mayoría de los estadounidenses va a rechazar asociarse al nombre de Trump.”

En esencia la Organización Trump es un promotor y desarrollador de proyectos inmobiliarios, incluyendo hoteles y campos de golf. (En un momento dado construían y operaban casinos, pero con resultados tan desastrosos que no tuvieron alternativa diferente a cerrarlos). Como todo empresario en el campo inmobiliario, la Organización Trump requiere grandes cantidades de crédito; y opera con altísimos niveles de apalancamiento. Hoy, prácticamente la totalidad de los bancos internacionales, como el Deutsche Bank, ha manifestado que no están dispuestos a seguirle prestando plata a Trump y a sus empresas. Es casi seguro que ningún proyecto nuevo de la Organización Trump que llegue ante una Junta Directiva o un Comité de Crédito de cualquier institución financiera seria, vaya a ser contemplado. Paralelamente al cierre de las fuentes crediticias, está el rechazo de muchos de los actuales inquilinos de las oficinas y locales de la Organización Trump. Muchos de ellos han expresado que no quieren seguir asociados al nombre de Trump y si bien por las restricciones legales y el costo asociado a romper los contratos no lo hacen de inmediato, en el momento que puedan no van a renovarlos. Igualmente hay un importante número de propietarios, arrendatarios y posibles compradores de apartamentos en edificios del expresidente que también han expresado su intención de desligarse de la marca Trump. En relación a los hoteles y las canchas de golf, varias empresas han dicho explícitamente que no van a llevar ningún evento como congresos o convenciones en sus hoteles o clubes. La Asociación de Profesionales de Golf, P.G.A., también ha dicho que no piensa celebrar campeonatos en una de las canchas de golf del expresidente, concretamente la de Bedminster de Nueva Jersey. Probablemente todas las canchas de golf de la Organización Trump se van a ver afectadas en un futuro.

No cabe la menor duda que Donald Trump tiene un importante respaldo electoral y reconocimiento personal en Estados Unidos. Algunos de estos simpatizantes son individuos de altísimo poder adquisitivo. La mayoría, sin embargo, no tienen en qué caerse muertos. Individuos como el hombre de los cuernos no parecieran poder pagar una sola noche en un hotel de Trump; o jugar una ronda de golf en una de sus canchas. Y sin financiación ni apoyo crediticio, las posibilidades de supervivencia de la Organización Trump son difíciles de pronosticar. Pero dado que la memoria del público es corta, no se puede descartar en el tiempo que la el patrimonio de Donald Trump y de sus hijos se recupere. Pero creo que además de enormes sumas de capital fresco, el exmandatario y su familia van a requerir mucha astucia, muchos años, y mucha suerte.

/Escrito por Mauricio Botero para La Semana

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