“Hay que saber asumir el momento. Por mi parte, no me iré”. Esa frase la dijo Mario Salas después de la sexta derrota consecutiva de Alianza Lima, este viernes. Pero la paciencia se agotó. La prensa peruana dio a conocer que el equipo ‘íntimo’ determinó despedir al técnico chileno, quien nunca pudo encarrilar su camino en uno de los grandes del fútbol incaico.

Luego de su salida de Colo Colo, el Comandante encontró una nueva posibilidad en un país en el que se había hecho un nombre tras su gran campaña en Sporting Cristal, donde fue campeón nacional. Pero la historia en los aliancistas fue completamente distinta. Sacando el partido ante Binacional, en el cual Alianza ganó por secretaría, Salas dirigió en cancha 18 partidos y los números son elocuentes: dos victorias, siete empates y nueve derrotas. Ganó apenas 13 de 54 puntos posibles, arrojando un pobre 24% de rendimiento. Además, fue último en su grupo en la Copa Libertadores, ni siquiera accediendo a la Copa Sudamericana.

Pese a que la dirigencia y el Fondo Blanquiazul (grupo que preside la junta de acreedores de Alianza Lima) tuvo paciencia, la caída de hoy ante Deportivo Municipal fue la gota que rebalsó el vaso. Salas desembarcó en Lima en medio de la pandemia y superó el coronavirus. Además, llevó consigo a Patricio Rubio, un fichaje solicitado expresamente por él.

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