Al cuarto trimestre de 2018 la deuda de los hogares se mantuvo al alza, alcanzando un 48% del PIB versus el 46% del cierre de 2017, de acuerdo al Informe de Estabilidad Financiera (IEF) dado a conocer este miércoles por el Banco Central.

Por tipo de deuda se observó que el dinamismo del componente no-hipotecario contrarrestó en parte la moderación hipotecaria, estas últimas obligaciones crecieron a una tasa real anual de 6,5%.

Si bien este menor ritmo de expansión se ha registrado durante la última década, la deuda hipotecaria continúa siendo la principal obligación financiera de los hogares chilenos. Cabe destacar que, tras la crisis financiera global, la dinámica de crecimiento del componente bancario de dicha deuda ha estado marcada por la evolución de los montos, junto con una acotada expansión del número de deudores.

Lo anterior ha estado en línea con mayores precios de vivienda y con una mayor participación de inversionistas minoristas en el mercado inmobiliario. En lo más reciente —desde 2016— la deuda hipotecaria bancaria redujo su tasa de expansión, principalmente por menores incrementos en montos promedio.

En contraste, la deuda no-hipotecaria mantuvo el dinamismo reportado en el IEF anterior, alcanzando una tasa de crecimiento por sobre 7% real anual. Este incremento estuvo, en lo más reciente, impulsado principalmente por el crecimiento del sector bancario, a diferencia del IEF anterior donde la dinámica del crecimiento estuvo motivada por oferentes no bancarios.

El informe indica que el endeudamiento y la carga financiera sobre ingreso de los deudores bancarios aumentó al cierre de 2018. Datos administrativos de deudores bancarios indican que tanto el endeudamiento como la carga financiera sobre ingreso (RCI) han aumentado en los últimos cuatro años, con un mayor incremento entre 2017 y 2018 (SBIF, 2018).

A junio del año pasado, el deudor mediano tenía un RCI de 25% y una razón de deuda a ingreso de 5 veces. El alza de ambos indicadores ha sido más marcada en tramos de ingreso medio y alto. La mayor carga financiera sobre ingreso y un mayor nivel de endeudamiento están entre los principales factores de vulnerabilidad de los hogares. En efecto, ejercicios de tensión basados en la Encuesta Financiera de Hogares (EFH) —que condicionan la renovación de deuda a estos elementos— muestran aumentos sustantivos en los indicadores de riesgo de los hogares
financieramente más vulnerables.

Por otra parte y de acuerdo a los ejercicios de tensión, disminuciones inesperadas en los ingresos
percibidos por las familias son la principal fuente de riesgo de crédito del sector. Elementos de vulnerabilidad que amplificarían impactos en un escenario de tensión son, un alto nivel de endeudamiento o carga financiera, y una mayor dependencia al ingreso por concepto de arriendo entre ciertos inversionistas minoristas apalancados, particularmente en hogares de ingreso medio.

Con todo, la mejor posición cíclica de la economía y la mayor importancia relativa de créditos hipotecarios a tasa fija y de largo plazo, resultan ser los mayores mitigantes de la situación de este sector.

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