Más de 8 mil me gusta en Instagram seis horas después de haberla publicado, tenía la impresionante imagen que el fotógrafo y arquitecto Tomás  Westenenk Orrego, captó de la Gran Torre Santiago -conocida también como torre Costanera Center- uno de los emblemas de la capital y la más alta de Latinoamérica.

La idea de obtener esta instantánea había surgido hace un año atrás, cuenta Tomás a Publimetro, cuando la niebla igual que este jueves tapaba la parte más alta del edificio de 300 metros de altura.

Esa vez, según relata el arquitecto, se instaló con su dron en Pedro de Valdivia Norte y lo hizo volar sobre la torre obteniendo una foto que compartió en su cuenta de Instagram (@t_w_o) pero que no era precisamente la que buscaba.

“De repente estaba todo nublado y llevé mi dron. No se veía mucho, pero sobrepasando la niebla se veía todo. No pude hacer la foto que quería y quedé con ganas de hacerla otra vez”.

Y esa vez fue ayer, cuando las condiciones climáticas eran similares y otra vez las nubes tapaban a Santiago, así que el fotógrafo pensó en darse esa segundo oportunidad. Y por las reacciones en las redes sociales a su foto, claramente acertó.

La foto se viralizó y para Tomás fue toda una sorpresa, que nació de una idea a las 7:45 horas de la mañana cuando iba camino a dejar a su hija al colegio.

“Me di cuenta que estaba más nublado y siempre ando con mi dron porque se dobla y lo puedo llevar en un bolso pequeño, así que me fui al parque Andrés Bello y ahí busqué hacer la foto”.

Pese al poco tiempo con el que contaba, le gustó su resultado y aunque era otra la foto que buscaba -la que aparecerá el viernes publicada en la cuenta de Instagram- decidió compartir una de todas las instantáneas que obtuvo, recibiendo los aplausos y la admiración de los usuarios de las redes sociales.

“Siempre ando con una cámara”

Sobre su pasión, la fotografía, Tomás relata que siempre está preparado para captar algún momento u objeto que lo sorprenda. “Ando para todos lados con mi dron, un celular con buena cámara o mi cámara de fotos porque estas oportunidades no se dan siempre”, explica.

Acerca su incursión en la fotografía con drones, el arquitecto cuenta que gracias a su trabajo y los lugares que visita le surgió la inquietud de obtener uno. “Hace tiempo sacaba fotos y quería sacara algunas de lugares más inaccesibles a las cámaras y hace dos años, decidí comprar un dron”.

“He tenido algunos accidentes, me han robado algunos, pero he vuelto a renovar el equipo”, dice porque los drones le abrieron un espacio nuevo y distintivo, pero que se adaptan a su línea editorial.

 Sobre el dron que utiliza, Tomás cuenta que es un “Mavic pro 1” que le gusta por la movilidad que le permite- tiene una batería de unos 27 minutos y un alcance de 7 kilómetros- y le le da la posibilidad de hacer fotos como las que captó el jueves.

“En este caso saqué la foto, me senté en un café, porqué después tenía una reunión, elegí una y la subí a Instagram”, explica y reconoce que la inmediatez fue importante porque mientras hacía sus imágenes vio otros drones sobrevolando el Costanera.

Tal vez lo que nunca esperó que su foto provocara el revuelo que causó, pero está agradecido de ello, porque le permitió a muchos disfrutar de una imagen que de otra manera no habrían visto.