Tres años seguidos con una economía creciendo menos del 2% tenían que repercutir de mala manera en el mercado laboral, que se encuentra en el peor momento desde que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) aplica la nueva encuesta de desocupación nacional, en 2010.

Según la última medición entregada ayer, durante el último año se han perdido 120 mil empleos asalariados, que son los trabajadores que usualmente tienen contrato de trabajo y previsión social. De ese total, 111 mil correspondieron a puestos de trabajo del sector privado.
Esta destrucción de empleo asalariado en el sector privado es la mayor desde la recesión de 2009, lo que da cuenta de la gravedad de la situación, y refleja el profundo deterioro del mercado del trabajo”, explica Juan Bravo, investigador de Clapes-UC.

Para el ex subsecretario de Economía, Tomás Flores, dicha destrucción del empleo asalariado y la “persistencia del aumento de empleo precario dan cuenta del creciente desequilibrio en nuestro mercado del trabajo. El gobierno no puede mantener una actitud auto complaciente y debe pasar a la acción”.

Los datos muestran, además, un aumento de la tasa de desempleo de 5 décimas respecto del mismo período del año anterior, lo que significa que hay cerca de 47 mil nuevos desempleados.

El 91% del aumento de empleo del último año es cuenta propia, en muchos casos oficios ejercidos en la vía pública

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Sin embargo, a su juicio, los datos más preocupantes están en la creación de empleo y su composición. En el último año el empleo aumentó en apenas 57.548, de los cuales 52.417 son cuenta propia, ejercidos en muchos casos en la vía pública.

“Es decir, el 91% del aumento de empleo en el último año es empleo por cuenta propia en la calle”, afirma Juan Bravo, investigador de Clapes-UC. En esta categoría se encuentran trabajos como los vendedores ambulantes, cantantes callejeros o choferes independientes.

El economista desmenuza el fenómeno del “desempleo encubierto” que arroja la encuesta, y que dice relación con personas que se encuentran trabajando pero que no están en pleno empleo, ya que están subempleadas. Ese subempleo puede ser por insuficiencia de horas (jornada parcial involuntaria) o por competencias (trabajar en empleos que requieren calificaciones menores a las que el trabajador posee).

Si se descompone la creación de empleo en el último año según existencia o no de subempleo, los empleos con alguna forma de subempleo aumentaron en 76.445, mientras que se destruyeron 18.897 empleos sin presencia de subempleo, señala el investigador de Clapes-UC.

Una gran diferencia respecto del empleo asalariado es que los ingresos de los trabajos por cuenta propia son en promedio de $277 mil versus los $517 mil de quienes trabajan como dependientes en una empresa. En cambio, los empleados que mejor ingreso tienen son los asalariados de la Administración Pública, que reciben $778 mil, según la última encuesta NESI.

Cuando se corrige la tasa de desempleo oficial por estas formas de desempleo parcial, la tasa de subutilización de la fuerza laboral pasa a 15,4%.

“En definitiva, todas estas cifras muestran un escenario en donde la composición del empleo se deteriora rápidamente, lo cual está directamente ligado al frenazo económico y la falta de oportunidades de empleo que ello acarrea”, dice Juan Bravo.