Cuidar a una persona con Alzhéimer es una tarea difícil, ya que requiere de mucha atención y dedicación. La persona cuidadora necesita el soporte de su familia y amigos para superar el día a día y el estado de ánimo cambiante del paciente. No obstante, si cuidas de una persona con Alzhéimer, te recomendamos que sigas ciertas rutinas para que la enfermedad no te supere y conozcas algunos consejos que te ayudarán a desempeñar tu tarea.

Desde Tú cuentas mucho te ofrecemos esta lista con 12 consejos básicos y muy prácticos, que esperamos te resulten útiles:

1. Pregunta al médico y a los expertos: cuando acudas a la consulta con el médico, haz todas las preguntas que tengas, especialmente sobre la progresión de la enfermedad y las opciones de tratamiento que mejor alivian los síntomas. Cuanta más información tengas, mejor podrás ayudar. Ponerse en contacto con asociaciones de pacientes , centros de día y grupos de apoyo es muy recomendable tanto para la persona afectada como para el cuidador y es una excelente forma de conocer en profundidad lo que está sucediendo.

2. Sé flexible y adapta la rutina: aprovecha los momentos del día en que la persona está menos confundida y con más disposición a cooperar para realizar las tareas más difíciles.

3. Comunicación: al hablar con la persona con Alzhéimer, llámala por su nombre para asegurar que tienes su atención, háblale con un tono pausado y amable, dándole tiempo para encontrar las palabras correctas y expresarse.

4. Facilítale las tareas diarias: como el vestirse (preparando la ropa de antemano y teniendo el armario bien organizado) o el baño (dejándolo todo preparado), para evitar que el paciente tenga que sortear dificultades.

5. A la hora de comer: si es posible, mantén una rutina familiar, creando un ambiente tranquilo y sírvele platos variados y de su gusto. Escoge utensilios que promuevan su independencia, como los platos hondos o una pajita para beber. También es importante involucrar a la persona en la rutina de poner la mesa o fregar los platos, para que se sienta útil.

6. Actividades: qué hacer durante el día puede ser un verdadero reto. Planifica actividades simples y de su agrado, no le fuerces a hacer cosas que no le gusten y elogia los avances que haga en el transcurso de la actividad. Salir a pasear, hacer ejercicio, trabajar en el jardín o bailar pueden ser buenas opciones.

En un estado avanzado de la enfermedad, también debes tener en cuenta:

7. Incontinencia: se puede convertir en un problema cuando la persona ya no controla sus funciones excretoras. Llévala al baño cada 3 horas para reducir el problema y sé comprensivo cuando ocurran accidentes.

8. La hora de dormir: si la persona con Alzhéimer se siente desorientada, será difícil que concilie el sueño y se encontrará en un estado de agitación. Evita que duerma durante el día y procura mantener siempre la misma hora para ir a dormir. Crear un ambiente tranquilo antes de acostarse le relajará y le ayudará a conciliar el sueño.

9. Alucinaciones y delirios: habla de la situación con el médico para que te oriente sobre cómo actuar en cada caso concreto, pues en ocasiones puede ser un síntoma de una dolencia física. No obstante, es recomendable responder a los sentimientos de la persona y tranquilizarla si siente miedo o incluso distraerla, cambiar de cuarto o salir a dar un paseo para que se calme.

10. Evita que deambule: controla dónde se encuentra en todo momento, para evitar que se desoriente y salga de casa o se aleje del lugar en el que os encontráis. Cierra la puerta con llave y consulta con servicios sociales para solicitar un botón de tele asistencia, que incluye localizador en caso de que se pierda.

11. Evita los peligros: como medicamentos, productos de limpieza o cuchillos, poniéndolos fuera de su alcance a modo de prevención.

12. Evita las situaciones que no conoce: evita las multitudes, los cambios en la rutina y los lugares extraños que puedan causarle confusión o agitación.

Sigue estos consejos y conseguirás adaptar la rutina a la nueva situación. Habla con el médico y consulta grupos de apoyo ¡Saber que no estás sólo y conocer cómo otras personas en tu situación se han adaptado a la enfermedad te puede ser de gran ayuda!

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