No sucede muy a menudo que Universidad Católica pase bochornos de esta magnitud en un torneo internacional, pero el fútbol chileno actual da muestras de que incluso las participaciones más vergonzosas se pueden hacer realidad.

Católica después de ser eliminada en Copa Libertadores no mostrando un juego que diera para los aplausos, fue superada claramente en sus duelos como visita y eso se volvió a repetir, ahora de manera más profunda en suelo ecuatoriano.

Independiente del Valle se ha caracterizado por ser un equipo formador, que a pesar de su corta experiencia en torneos internacionales se ha hecho respetar e incluso ha logrado jugar una final de Copa Libertadores (2016).

El armado del equipo se modifica temporada a temporada con la irrupción de nuevos talentos jóvenes y algún valor extranjero que se suma a las filas del plantel para potenciarlo.

La noche de ayer tuvo nombres para destacar, como es el caso de Cristian Pellerano, argentino de nacimiento con 37 años y con una trayectoria en clubes como América en México y los dos equipos de Avellaneda al otro lado de la cordillera.

Si a eso le sumamos hombres rápidos y que desbordan como Cristian Dájome o Alan Franco, más un delantero que convierte dentro del área como Cabezas, prácticamente no hay oposición que le supere.

La clave del partido estuvo en consecuencia en los metros finales, donde el equipo local fue peligroso y se encontró a una débil defensa chilena. El manejo del balón durante todo el partido, la prestancia física y las ansias por ir al ataque definieron un partido justo y de marcador muy expresivo, para nada alejado de la realidad.

El Atahualpa de Quito vio cómo el arco de Matías Dituro siendo una secuencia de película encontraba el balón en la red. A los 2′ minutos Alejandro Cabeza se adelantó en el primer palo tras un centro y una pasiva marca para anotar el primero.

Luego a los 11′ Cristian Pellerano de penal anotó la segunda cifra, sin darle respiro a la UC que dos minutos más tarde se encontraría con la tercera estocada en contra, obra y gracia de Cabeza.

El lado derecho de la zaga católica con Magnasco se vio sobrepasada en todo el partido por la subida constante del lateral Segovia, quien generó peligro con cada centro y en contadas ocasiones fue Matías Dituro que se esforzó más de la cuenta para evitar otro gol.

La primera parte terminó sin ninguna ocasión clara del elenco de Gustavo Quinteros, que tenia a José Pedro Fuenzalida, el único hombre que mostró ganas de ir por algo que a esa altura se hacia imposible, el gol nunca llegó.

En la segunda etapa Católica adelantó sus lineas pero no fue capaz de contrarrestar el juego del equipo entrenado por José Manuel Ramírez, un nobel en esto de la dirección técnica, que sacó lo mejor de su equipo para llevarse la goleada.

Vino el quinto a los 59′ tras un mal despeje de Lanaro que le dejó servido el gol a Cristian Dájome.

Si bien Católica llegó aisladamente con un cabezazo de Valencia que pegó en el palo y otra salvada del arquero Pinos, la UC no fue más que eso y dejó bastante que desear.

Las disculpas respectivas tras el partido de Luciano Aued y la autocrítica de Gustavo Quinteros marcaron la fría noche de Quito.

Con la eliminación casi segura, Universidad Católica se mentaliza para la revancha a jugarse el jueves 30 de mayo a las 20:30 horas. Este fin de semana no tendrá futbol por el campeonato, debido a su participación junto a Unión Española (próximo rival por la fecha 14º) en Copa Sudamericana.

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