1.537 soldados conscriptos (el 17% de los analizados) quedaron fuera del Ejército tras una evaluación psicológica en la que fueron evaluados como “no recomendables” para la vida militar. Según revelaron desde dicha rama de las Fuerzas Armadas, este grupo será licenciado del servicio, quedando con su situación militar al día.

Un segundo grupo considerado como “recomendables con observaciones” permanecerán condicionales en la institución y serán controlados por sus mandos con una pauta de observación conductual.

El examen fue aplicado el pasado 9 de abril, tras la preocupación causada por un tiroteo ocurrido el 16 de marzo en Iquique, donde el soldado conscripto Marco Velásquez, de 18 años, mató a dos de sus superiores para luego quitarse la vida.

Dicho episodio puso en tela de juicio el cuidado de la salud mental al interior de la institución.

El examen en cuestión estableció rasgos de personalidad, clínicos y conductuales compatibles con la vida militar que le espera a los conscriptos, a fin de disminuir las posibilidades de que emerjan conductas desadaptativas durante el periodo de conscripción, detallaron desde el Ejército.

Todo esto quedó a cargo del comandante de Operaciones Terrestres, general de división Rafael Fuenzalida, y de los expertos en psicología del Ejército, aplicándose a más de 9.000 soldados.

Desglosados por género, 7.867 hombres (el 18%) quedaron fuera del Servicio, mientras que del total de las mujeres, 1.352 (un 11%) quedó en la misma categoría.

El examen “es el mismo al cual son sometidos los ciudadanos que deseen ingresar a las escuelas matrices del Ejército y se sustenta en el Decreto de Ley 2.306 ‘Reclutamiento y movilización de las FAs’, que faculta a las instituciones de la defensa para determinar los requisitos para seleccionar al contingente, considerando la necesidad de contar con ciertos rasgos de personalidad
afines con la vida militar”, acotaron desde el Ejército.

La institución, expresaron, “agradece a los soldados el compromiso por querer cumplir con su deber cívico, y entiende la decepción que puede causar el no aprobar el examen. Sin embargo, este resultado no necesariamente implica que se terminan sus posibilidades de desarrollar una carrera militar, puesto que el test no busca detectar una enfermedad grave, sino que rasgos de personalidad de carácter temporal y que a futuro pueden no presentarse”.

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