El Rey Don Juan Carlos ha anunciado su decisión «firme y meditada» de abandonar su actividad institucional a partir del próximo 2 de junio, día en el que se cumplen cinco años de que hiciera pública su voluntad de abdicar. Esta decisión, que obedece al deseo personal de Don Juan Carlos, se la comunicó a su hijo, Don Felipe, por medio de una carta en la que expresa que «ha llegado el momento de pasar una nueva página de mi vida y de completar mi retirada de la vida pública».

La retirada de Don Juan Carlos, después de toda una vida dedicada a España y de un reinado de casi 39 años, fue anunciada en la tarde de ayer por la Casa del Rey a través de un comunicado que reproducía la carta enviada por Don Juan Carlos a Don Felipe.

Ningún problema de salud

La decisión de Don Juan Carlos, que el pasado 5 de enero cumplió 81 años, no está motivada por ningún problema de salud, según informaron a ABC fuentes próximas a La Zarzuela, que aseguraron que el padre del Rey se encuentra como siempre. De hecho, estos días se le ha podido ver en público, en los toros, con el mismo aspecto habitual.

El anuncio de la retirada de Don Juan Carlos no significa que nunca más vuelva a acudir a un acto oficial, ya que la Casa del Rey ha dejado la puerta abierta a la posibilidad de que Don Felipe pida a su padre que le represente en algún acto puntual. No obstante, a partir de ahora Don Juan Carlos desaparecerá de la agenda de la Familia Real que La Zarzuela distribuye cada semana a los medios de comunicación. Lo cierto es que la actividad institucional de Don Juan Carlos empezó a reducirse notablemente tras su abdicación y ahora ha decidido completar esa retirada progresiva de la vida oficial.

La decisión de Don Juan Carlos no afectará a Doña Sofía, que seguirá manteniendo actividad institucional y aparecerá en la agenda pública de la Familia Real.

Mañana en los toros

En principio, no está previsto que Don Juan Carlos acuda a ningún acto oficial antes del 2 de junio, de manera que, salvo sorpresas, el último acto institucional del padre del Rey fue la entrega del premio Órdenes Españolas, que se celebró el pasado 17 de mayo en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Allí improvisó unas palabras, que probablemente sean las últimas que pronuncie en un acto oficial: «Me siento muy feliz de estar entre vosotros en este incomparable marco del Monasterio de El Escorial», afirmó. «Os agradezco de corazón el cariño con que me habéis recibido y sabéis que podéis contar siempre con mi apoyo y cercanía». No obstante, Don Juan Carlos mantendrá su vida habitual y es muy probable que mañana y el jueves asista a los toros en la plaza de Las Ventas.

La carta que envió al Rey para comunicarle su retirada está encabezada con un «Majestad, querido Felipe» y termina con «un grandísimo abrazo de tu padre». En ella expresa que ya venía «madurando» la idea de retirarse de la vida pública desde que cumplió 80 años, pero que se reafirmó cuando asistió al 40 aniversario de «nuestra Constitución» en las Cortes Generales, que fue un acto «lleno de emoción para mí».

El último homenaje

Como se recordará, Don Juan Carlos recibió entonces una larga ovación de casi dos minutos de duración, que se interpretó como el gran reconocimiento al Rey que trajo la democracia y propició la reconciliación entre los españoles. Un homenaje que, dadas las condiciones en las que se produjo la abdicación -en medio de la crisis, el caso Nóos y el enfado por los errores personales-, no pudo celebrarse tras el relevo en la Corona.

Don Juan Carlos percibe una retribución de 194.232 euros al año del presupuesto de la Casa del Rey, a semejanza de la que reciben los ex jefes de Estado y ex presidentes del Gobierno.

Don Juan Carlos se retira de la vida pública dejando atrás una biografía que cualquier Jefe de Estado habría soñado escribir, a pesar de que en los últimos años de su reinado una serie de errores personales amenazaron con empañar los logros.

En un siglo en el que varios reinos se habían convertido en repúblicas, él logró lo contrario: restaurar la Monarquía en España tras un paréntesis de 44 años. Y después de casi cuatro décadas de dictadura, consiguió traer la democracia por un procedimiento pacífico, casi inédito en la historia, que se llamó la Transición y se convirtió en un modelo a seguir en el resto del planeta. Pero de lo que más orgulloso se sentía Don Juan Carlos, hasta hace unos años, era de haber logrado la reconciliación de los españoles tras la Guerra Civil. Por eso, le debe preocupar enormemente que ahora se abran viejas heridas.

También fue el hombre que salvó la democracia de un golpe militar, el que impulsó el regreso de España a Europa tras siglos de aislamiento, el primer Monarca español que pisó América y que se abrazó con los indígenas, el mandatario que mandó callar a otro en una cumbre, el Jefe del Estado que pidió perdón en público cuando se equivocó y el marino que a los 79 años y tras numerosas intervenciones quirúrgicas fue proclamado campeón mundial de vela. Solo hubo una mancha negra en su reinado que aún le produce verdadero dolor: las víctimas del terrorismo.

Si hay algo en lo que coinciden la mayoría de los historiadores es en que su reinado será recordado como la etapa más larga de paz, libertad, democracia y prosperidad de España. Según Juan Pablo Fusi, «el reinado de Don Juan Carlos fue un gran momento en la historia de España».

Después de una vida intensa y apasionante como Jefe de Estado de un país que despertaba, a Don Juan Carlos le ha costado adaptarse a su nueva vida tras la abdicación. En cinco años ha acudido a un centenar de actos, ha pronunciado 26 discursos y ha realizado nueve viajes. Algunos, de relevancia, como la inauguración de Canal de Panamá o los funerales de Fidel Castro. Ahora, Don Juan Carlos ha decidido pasar también esta página y retirarse de la vida pública.

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