Comienza abril, época de la Operación Renta del año tributario 2017, y en las oficinas de contabilidad se aprontan para enfrentar uno de los periodos con mayor carga laboral.

Hace dos años, esa dinámica era habitual en la agitada agenda de la contadora Clara Bensan Jofré. Sin embargo, en 2015 su vinculación a la causa judicial de SQM alteró radicalmente su vida laboral. Su nombre apareció en una masiva denuncia del Servicio de Impuestos Internos (SII) en el denominado caso SQM, un apéndice del caso Penta, en que se descubrió el financiamiento irregular de empresas a campañas políticas.

Bensan -entonces militante de la Democracia Cristiana (DC)- decidió renunciar a su derecho a guardar silencio al ser citada a declarar por la fiscalía y destapó una fórmula ilegal de aportes económicos, hasta ese entonces desconocidos, a la campaña presidencial de Eduardo Frei Ruiz-Tagle en 2009.

“Visité a varios abogados, algunos me propusieron: ‘Clara, hagamos los informes y di que los servicios existieron’… Hasta que llegué a la oficina de los abogados Alvaro Morales y Pablo Araya, quienes me aconsejaron que lo mejor era decir la verdad, y así lo hice”, sostiene hoy.

 

Esta semana, la profesional dio por cerrado lo que denomina un “paréntesis” en su vida luego de que el 8° Juzgado de Garantía la condenara -en procedimiento abreviado- a 100 días remitidos y el pago de poco más de $ 500 mil como autora del delito reiterado de declaraciones de impuestos maliciosamente falsas.

¿Le molesta que la llamen “la contadora de Frei”?

La verdad es que no, porque creo que a mí me pesa menos ese nombre que a él.

Bensan fue militante DC durante 30 años, vínculo al que renunció en 2015, cuando fue denunciada por el SII. De los amigos de las “épocas de las campañas” pocos son los que quedan.

A los 70 años se mantiene de su pensión y de los ingresos de su oficina de contabilidades y confiesa: “Ha sido difícil afrontar lo que ocurrió… Y también lo es ahora, porque no sólo se fueron los amigos, lo más triste es que también se fueron los clientes DC que tenía”.
Uno de sus puntales ha sido su amigo, abogado, escritor y tarotista DC Jaime Hales, quien, junto a otro pequeño grupo de otrora camaradas, la han acompañado durante su litigio judicial. Bensan fue acusada de emitir desde dos empresas suyas facturas a SQM y a otras dos firmas del Grupo Said. Ella reconoció que los servicios no se prestaron y que las emitió a petición del entonces operador político PPD, el geógrafo Giorgio Martelli Robba.

Durante este proceso, ¿recibió el apoyo o algún llamado del ex Presidente Eduardo Frei?

No. Nada de él. Pero lo entiendo, al igual que a muchas personas, lo que limita ese tipo de gestos es el miedo. Yo no me arrepiento…, es decir, si me preguntan si volvería a prestar facturas falsas a cambio de dinero para financiar una campaña o las deudas de ellas, seguro que no lo haría por todo lo que esto causó en mi entorno familiar, en mi vida, pero -pese a eso- siento que siempre actué motivada por un fin mayor. Ese año, el 2009, estábamos en la vorágine de la primera vuelta cuando Giorgio me pide si mi empresa podía facturar a SQM tal monto, y yo, pese a que sabía que no estaba bien y lo admití ante los fiscales como un error, dije que sí, porque había que ganarle a Sebastián Piñera, ¿entiendes? No me lo cuestioné más allá, el objetivo era impedir que una persona como él llegara a gobernar por un tema de ideología, de creer que un gobierno de Frei iba a ser mejor para la gente. No lo pensé. Cobré el cheque y le pasé el bolso a Martelli con la plata, la que él llevó, según declaró, a calle Hindenburg, donde funcionaba el comando.

¿Sabía Frei que esa era la forma en que se estaba financiando su campaña? ¿Supo de los aportes de SQM?

La verdad es que creo que no. Es casi imposible que un candidato a Presidente sepa ese nivel de detalles, las campañas son desgastantes, demandantes, no creo que se enteren de cada una de esas cosas. Yo conocí a Giorgio en las cenas de recolección de dinero de la primera campaña de Bachelet. Ahí llegaban empresarios y dejaban cheques de $ 600 mil y a veces de varios millones. También se remataban pinturas, eso me gustaba, poder compartir con artistas. Como yo era buena para los números, tenía linda letra para los cheques, me encargaban la recolección de esos dineros, el control de las platas.

El ex Presidente Frei nunca ha sido citado a declarar ni como testigo, ¿cree que en estos casos el hilo se ha cortado por lo más delgado?

Puede ser, uno no sabe qué poderes pueden actuar. Aunque siento que los fiscales Carlos Gajardo, Pablo Norambuena, Ximena Chong, la Carmen Segura e incluso el de bigotitos, Pablo Gómez, han hecho un trabajo impecable. Les haría un monumento, porque, en definitiva, esto tenía que pasar. Todos se financiaban de la misma forma. ¿Por qué crees que tantos DC se alejaron de mí? Nadie me preguntó: ‘Clara, ¿qué pasó?’, porque todos sabían lo que se hacía, y tuvieron miedo que aparecieran en la investigación, pero yo creo que a mí me tocó porque estaba preparada, me había preparado mental y espiritualmente toda mi vida para esto, por eso fui y estoy fuerte. Nadie del partido se acercó, ni “el Gute”, sólo mis amigos.

Clara, la “libertaria”

Dirigenta de la Empresa Nacional Avícola para el Golpe Militar, Clara Bensan se autodenomina una “libertaria”. De familia conservadora, de derecha, dice que junto a una de sus hermanas que trabajó en la Cepal “éramos las ovejas negras” y tildadas de “revolucionarias” por el resto de su familia. “Nunca pensé en militar, porque a mí no me gustan las órdenes de partido”, dice. Pero eso cambió en los años 80, cuando conoció a Héctor “Sotana” Valenzuela, un abogado DC que la ayudó a ganar -luego de ocho años- un juicio contra la Corfo.

En 1985 se inscribió en la DC, vínculo que terminó 30 años después y que la llevó a ser dirigenta del Colegio de Contadores y férrea partícipe en las campañas presidenciales, siendo sus últimas colaboraciones las de Michelle Bachelet, en 2005, y luego la de Frei, en 2009.

“Dejé la vida en eso, en época de campaña dejaba todo, mi oficina de contabilidades. Salía temprano, llegaba de noche, mis padres no me veían en semanas, ocupaba mi auto, prestaba mi fotocopiadora, entregaba el alma, porque estaba convencida de que para que se generen cambios sociales se necesita estar a la cabeza del país, nunca busqué un cargo, nunca ocupé uno, ni en el partido, ni en el gobierno”, dice.

¿Usted sabía quién era el dueño de SQM? ¿No le hacía ruido que esa campaña se financiara con dinero de Julio Ponce? ¿Qué pensó cuando Martelli se lo pidió?

Pensé… ‘que no gane Piñera’ (ríe). Estábamos peleando energéticamente con un señor que tenía todo el apoyo del empresariado y a Frei le quitaron el financiamiento, así que no lo pensé la verdad. La vorágine de la primera y segunda vuelta no me dio para reflexionar. Ahora, a mí Giorgio me dice ‘oye, necesitamos financiamiento, me puedes emitir una factura’, yo estaba con la adrenalina tan alta y le dije hagámoslo. Pero no sabía que esas facturas después SQM y las otras empresas las iban a incorporar en su contabilidad. Y más encima después había deudas de campaña.

¿Le duele que Frei no haya tenido ningún gesto con usted, ya que fue su campaña la que la involucra en la causa?

Prefiero no calificar eso. Ahora lo que yo creo es que él quiso y lo que quiere hasta hoy día es proteger a todo evento a su hija Magdalena, porque ella era una de las personas encargadas de los dineros. Yo con ella tuve muy poco trato, las campañas son brutales, no hay tiempo.

Dar, sin esperar recibir

Clara Bensan vive en una casa en Las Condes. Cree que deberá venderla. En su caso, el SII no solo la persiguió en el ámbito penal: sus abogados ahora enfrentan al tribunal aduanero, cauce administrativo en el cual le cobrarán millonarias multas por los mismos hechos. “Estoy preparada para lo que venga, pero de verdad te digo, tanto Álvaro Morales como Pablo Araya son excelentes abogados y tengo fe de que también nos pueda ir bien en esta causa”, asegura.

En su patio trasero, la contadora tiene una serie de bonsái. Comparte el arte de cultivar árboles junto a sus actividades esotéricas de tarot y “la cábala”, además de una de sus grandes pasiones: la pintura. En las paredes de su hogar cuelgan algunas que ha hecho. No se casó, no tuvo hijos y, junto a su actividad política, Bensan recalca que siempre luchó por dignificar la actividad de los contadores. “Somos mal pagados y es clásico que todos los clientes siempre te piden pagar menos impuestos, es ahí donde siempre les he dicho que se paga lo que se tiene que pagar. Yo reconocí ante la fiscalía que fue un error emitir esas facturas, pero de verdad que no sabía que las empresas las iban a utilizar para rebajar impuestos”, se excusa.

Ante las preguntas de si guarda rencor con miembros de la DC, niega tales sentimientos. “A mí me enseñaron a dar y no esperar recibir, di todo lo que pude y no espero nada de nadie, tengo a mi familia, mis hermanos, mis sobrinos, no necesito más”, sostiene. Todos los miércoles, los hermanos Bensan tienen un ritual: se juntan a almorzar y conversan.

¿Con Martelli volvió a hablar?

Con él tuve una gran desilusión. Cuando salió la denuncia estaba en una campaña interna del partido, representando a la ‘extrema izquierda de la DC’. Estábamos en época de balances, igual que hoy, recuerdo. Le pedí que nos juntáramos. Le dije, qué pasó, esos cheques yo los cobré, pero te pasé el maletín con la plata a ti. Y él se hizo el desentendido. Seguramente, en ese minuto lo estaban tirando de todos lados para que no hablara. No sé. Cuando él lanzó el libro de cómo se financiaba la política en Chile fui una de las pocas que fui. No fue nadie. Bueno, él es así, siempre fue así, ‘pagado de sí mismo’, se sentía buenmozo, seguro de sí mismo.

¿Volvería a participar en política?

Por supuesto que sí. Sobre todo ahora, en que nuevamente este señor Piñera tiene aspiración presidencial.

¿Cree que resulte electo?

No. Yo creo que esta vez va a ganar Alejandro Guillier. Voy a votar por él.

O sea, ¿no piensa en refichar por la DC?

No. Jamás. Renuncié a esa militancia.

Y Carolina Goic, ¿no la convence como candidata?

Trabajé con Pedro Goic, su padre. Lideró un grupo de jóvenes en épocas donde el partido no estaba fraccionado de la forma en que se conoce hoy. A ella no la conocí, era niñita, estaba estudiando. Pero no. ¿Sabes? No podría apoyar a alguien que fue proclamada por una persona que fue tan desleal conmigo.

¿Se refiere a Eduardo Frei?

Tú lo estás diciendo.

Ya no es DC, pero sí bacheletista, parece…

Así es. Yo creo que Michelle Bachelet lo ha pasado muy mal y es injusto. En muchos años más la gente va a analizar lo mucho que ha crecido el país durante su mandato, pero la sociedad es injusta con las mujeres. Yo con ella, hasta el final.

Se critica que estas investigaciones han tenido sesgo político por parte de los fiscales, ¿lo comparte?

En lo absoluto. No sabría decir de qué color político es cada uno. Cinco veces declaré en la fiscalía frente a distintos investigadores y siento que fueron objetivos… Hay uno, de hecho, que al mirarlo a los ojos, vi en su mirada, su energía, que supo que yo le estaba diciendo toda la verdad, que me creyó.

¿Quién?

Fue el fiscal Gajardo. Muchos dicen que es probable que emprenda una carrera política. Si fuera así, feliz lo ayudaría.

¿Trabajaría en su campaña?

Por supuesto. Lo admiro tanto que trabajaría gratis por él (vuelve a reír).

/Entrevista de Leslie Ayala para el diario La Tercera

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