La recién pasada semana, en Venezuela, el Poder Legislativo fue derribado por el Poder Judicial, que a su vez responde al Poder Ejecutivo. Con más señales, el pasado miércoles en la noche se firmó y selló la potestad de anular las competencias de la Asamblea Nacional (Congreso), traspasándolas al Tribunal Supremo de Justicia, que es controlado en su totalidad por el chavismo, lo que posteriormente fue revertido ante la presión internacional. Sobre el tema, varios venezolanos destacados en Chile —país que ya suma más de 90.000 inmigrantes con alguna visa de residencia— comparten con “El Líbero” sobre sus consideraciones ante la situación y la reacción de la Presidenta Michelle Bachelet.
Una de la más explícitas es Mary Montesinos, quien es desde 2010 representante de Voluntad Popular (partido de Leopoldo López) y ya suma 15 años residenciada en Santiago. “Fíjate que en 1973, cuando fue el Golpe de Estado acá en Chile, el que fue canciller en Venezuela durante esa época, Diego Arria, viajó a Chile para rescatar al senador Letelier y rescató a varios funcionarios chilenos, se los llevó a Venezuela contrabandeados a través de la embajada como personal diplomático venezolano. Imagínate ese nivel de reacción. A nivel parlamentario todos se pusieron de acuerdo y votaron a favor de reaccionar y rechazar la dictadura. Y las reacciones de los venezolanos fueron hasta tal punto que a los chilenos que llegaron a Venezuela —cerca de 100 mil, según la cancillería chilena—, les homologaron cargos y títulos profesionales. Entonces, en estos momentos, yo no espero menos de Bachelet”, indica esta administradora de sistemas logísticos y encargada desde diciembre del año pasado de la ONG Emprendedoras de Chile.

En la misma línea se mantuvo Edgar Paredes, quien durante 20 años fue gerente de refinación, suministro y comercialización de PDVSA, laWhatsApp Image 2017-03-31 at 13.37.37principal empresa petrolera del país. Fue uno de los que en 2002 fue despedido en cadena nacional por el ex-Presidente Hugo Rafael Chávez Frías y que después se convirtió en una de las caras visibles de la oposición, hasta febrero de 2005, cuando partió a Estados Unidos. “Hasta ahora la reacción del Gobierno chileno ha sido totalmente ambigua, sin llamar las cosas por su nombre. El Gobierno chileno habla de diálogo para que se solucionen los problemas, cuando ya se ha demostrado que el Gobierno es el que no ha permitido el diálogo. El llamado a diálogo es una excusa para salir del tema sin llegar al fondo. Entonces el Gobierno chileno debería emitir una declaración contundente y reaccionar”, dice.

Paredes, quien tiene una orden de detención si vuelve a pisar su patria y que en abril cumplirá 12 años como exiliado político en Chile, apunta que para conseguir una salida más rápida del régimen comandado, ahora por Nicolás Maduro, se necesitan acciones y presiones más contundentes como fue la salida del embajador peruano del país o las palabras de Luis Almagro, secretario general de la OEA, quien en un comunicado aseguró que lo que vivía Venezuela era un “auto-golpe”. “Creo que algún día tenemos que reconocer lo que ha sido la gestión de Almagro, porque es una de las personas que tomó una posición de principios, sin pensar en las conveniencias diplomáticas. Sus palabras sí han servido porque forman parte de este concierto internacional que hay que armar para seguir presionando. Eso tiene un efecto muy importante y ya hoy en día en el mundo, salvo Cuba y los países aliados, muy pocos salen a defender a Maduro”, considera el ingeniero que desde su llegada a Chile ha trabajado esporádicamente en proyectos hidroeléctricos.

juanagelEn tanto, Juan Nagel, quien desde 2011 es profesor de la Universidad de Los Andes y se ha convertido en esa casa de estudios en el coordinador del Centro para la Enseñanza de la Economía y la Empresa, advierte que la poca contundencia en las palabras de Bachelet tienen una razón de ser. Lo sabe, porque cuando la Presidenta fue candidata presidencial para su primer mandato, se reunió con un grupo de venezolanos para conversar distintos temas. “Hablamos sobre Venezuela, y me explicó que ella es muy respetuosa de lo que es la autonomía y la majestad de cada mandatario respecto a su tema. Fíjate que ella nunca ha hablado de otro gobierno, porque ella cree que hay una especie de ‘colegialidad’ si se quiere, que impide que ella critique a otro presidente. Pero yo creo que este caso tiene que ser diferente, esa diplomacia excesiva pesa. Ella está faltando a su obligación de defender la democracia”, asegura.

El futuro incierto

“Me pasa con Venezuela que nunca acierto y creo que, en general, ninguno acierta. Siempre pensamos que llegamos al foso, pero después nos damos cuenta que el foso puede ser más profundo. En mi país están pasando demasiadas cosas al mismo tiempo: hay hambre, hay violencia, hay violación de derechos, hay violación constitucional y miles de problemas más. La política parece arroparlo todo, pero la solución para el país no es únicamente política. Es un problema complejísimo el que vive Venezuela, es como un embalse que se ha llenado de roturas, por lo tanto no sabemos por dónde se desbordará”, escribe Mireya Tabuas, periodista con 20 años de experiencia en medios como El Nacional y residenciada en Chile hace tres años.

Tabuas, quien actualmente es profesora de la Universidad Alberto Hurtado y de la Universidad de Santiago, y durante su estadía ha escrito varias MIREYATABUAScolumnas de opinión para El Mostrador sobre la inmigración venezolana y lo que se siente estar lejos en momentos tan complejos, considera que lo que pase a futuro va a requerir no sólo de un pronunciamiento y una acción por parte de Bachelet. “Deberían en conjunto pronunciarse y tomar acciones los distintos gobiernos con los que Venezuela tiene relaciones. Es necesario que los países aprueben en su conjunto la activación de la Carta Democrática”, dice.

Pero Nagel, apunta que son tres los escenarios que se pueden vivir en los próximos meses. El primero es que haya un quiebre dentro del mismo Gobierno que obligue a Maduro a renunciar. El segundo es un levantamiento militar, y en tercer lugar, podría ser una arremetida contra la oposición, con todos los políticos presos o exiliados. “También es posible que no pase nada”, agrega.

Para estimar los escenarios posibles, el ingeniero químico Paredes agrega que es necesario tomar en cuenta las declaraciones que realizó la fiscal general del Ministerio Público, Luisa Ortega, quien este viernes declaró que las “sentencias constituyen una ruptura del orden constitucional (…) Llamamos a la reflexión para que se tomen caminos democráticos, respetando las diferencias”. Tales palabras llaman la atención, debido a que Ortega ha sido una de las defensoras férreas del chavismo y siempre ha trabajado en función de tomar las mejores decisiones en función del Gobierno, aunque las pruebas digan lo contrario. “Es una funcionaria clave del régimen, te dice algo esa declaración y te demuestra la gravedad de lo que ha ocurrido”.

En tanto, la profesora Tabuas se mantiene más escéptica con las palabras de la Fiscal General. “¿Qué implica? ¿Una simple declaración o que actuará penalmente contra los miembros del Tribunal Supremo firmantes? ¿Se atreverá a hacerlo? Nos pasa a muchos que desconfiamos de declaraciones como las de la Fiscal, dudamos de si es una estratagema para apaciguar a la comunidad internacional o desviar la opinión pública.  La lógica diría que, después de esas palabras de la Fiscal, el Tribunal Supremo de Justicia debería retractarse de la decisión, pero en Venezuela no aplica ninguna lógica”, sentencia.

Reportaje de Lorena Tasca para El Líbero

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