El equipo de Ivo Basay tuvo una noche negra en el Estadio Nacional.

La Copa Sudamericana resultaba ser un importante torneo en el cual ratificar el buen fútbol mostrado durante la temporada en la fase de grupos de Copa Libertadores, cuando enfrentó a River, Inter y Alianza Lima.

En el papel, esta era la llave más accesible para los elencos chilenos participantes, un equipo sin mucha tradición copera como el Zulia, frente al Palestino que terminó en la tercera posición del certamen continental.

2-1 se impuso Zulia en Maracaibo, sobre el final del partido los árabes se quedaron con las manos vacías apostando eso si, por revertir el mal resultado en la capital chilena.

No más de 10 grados de temperatura se registraban a las 19 horas, momento en el que ya se desarrollaba el encuentro con un empate sin goles.

El control del balón la mayoría del tiempo le pertenecía a Palestino, sin embargo careció de profundidad sobre la portería de José Morales.

Con llegadas en ambos pórticos, en el primer periodo fue Bryan Moya que tuvo la más clara para el elenco visitante tras recibir un balón dentro del área, pero remató defectuosamente por sobre el horizontal.

En el complemento destacó un remate de Cristóbal Jorquera que el guardameta salvo mandando la esférica al lanzamiento de rincón.

La jugada clave del partido se produjo a los 78′ minutos. Penal cometido por el arquero Fabián Cerda, quien llegó tarde al cruce con el delantero Feltscher.

En la escena siguiente Evelio Hernández se paró frente al balón y desde los 12 pasos no perdonó al ex arquero de Universidad Católica.

La apertura de la cuenta significó la búsqueda desesperada del tricolor por encontrar un gol rápido. 2 goles necesitaba ahora para forzar los penales.

Un par de minutos después del gol visitante, llegó un penal a favor de Palestino que increíblemente Luis Jiménez se encargó de desperdiciarlo mandándolo a las nubes.

La impotencia, la rabia y la incredulidad se apoderaron de los fanáticos del equipo de colonia, que veian como se les escapaba una clasificación, que al principio de la brega se sentía muy segura.

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