Renovación Nacional, la Democracia Cristiana, el Frente Amplio y el Partido Comunista serían las fuerzas políticas más perjudicadas en caso de que se concrete la apuesta del Presidente Sebastián Piñera de reducir de 155 a 120 el número de diputados y de los actuales 43 senadores a un total de 40.

Así lo revela un estudio realizado por el analista y académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, medición que considera -como han adelantado desde el Ejecutivo- un esquema en que se mantiene el actual sistema proporcional y que no modifica las divisiones territoriales que operaron en la última elección.

El estudio tomó de referencia la Cámara de Diputados, donde el sistema electoral aprobado durante la administración de la expresidenta Michelle Bachelet se encuentra en pleno régimen, para proyectar qué fuerzas políticas se verían más afectadas.

De esa manera, a partir de una redistribución de los 120 escaños a repartir en los 28 distritos actuales y el resultado de los últimos comicios parlamentarios, el estudio arroja luces respecto de quiénes serían las fuerzas políticas más damnificadas en relación al número de diputados electos.

Al interior de la oposición, según el análisis, la Democracia Cristiana perdería seis de sus 14 diputados en caso de que volviera a correr fuera de pacto.

En el mismo sector, a la DC le sigue el Partido Comunista, colectividad que perdería tres de sus actuales ocho parlamentarios.

En tanto, el Frente Amplio perdería seis de los 20 escaños que posee actualmente, mientras que el PRO no lograría entrar a la Cámara Baja.

Una de las principales críticas que se han planteado a la propuesta del Ejecutivo es que una rebaja en el número de legisladores echaría por tierra la “diversidad” que se logró con la aprobación del sistema que puso fin al binominal, permitiendo, entre otras cosas, aumentar el número de legisladores del Frente Amplio y el ingreso del PRO al Parlamento.

Por otro lado, en Chile Vamos, el partido que se vería más perjudicado en relación a su número de diputados sería Renovación Nacional, tienda que ha liderado las críticas oficialistas al anuncio del Mandatario de reformar la composición del Congreso. La bancada de RN perdería ocho de sus actuales 36 diputados, mientras que la UDI y Evópoli disminuirían sus escaños en cinco y uno respectivamente.

Pese a la gran caída en el número de representantes en la Cámara de Diputados, RN mantendría prácticamente intacta su representación relativa: si actualmente su presencia en un hemiciclo de 155 diputados corresponde a un 23,2%, en una cámara de 120 legisladores pasaría a ser de 23,3%. La caída más drástica correspondería a la DC, donde su representación relativa retrocedería desde 9% a 6,7%.

En términos de coaliciones, la ex Nueva Mayoría perdería 13 diputados, aunque mantendría prácticamente intacta su representación relativa, mientras que Chile Vamos obtendría 14 escaños menos, pero aumentando su representación en 1,9 puntos porcentuales. El Frente Amplio, en tanto, disminuiría su representación en 1,2 puntos.

¿Menos costo? ¿Más calidad? ¿El momento adecuado?

La decisión del Presidente Piñera plantea una serie de interrogantes respecto de los cambios de fondo que podría generar el nuevo guarismo y cuáles son los objetivos del mismo. Académicos y analistas de distintos sectores coinciden en que el cambio tiene más elementos negativos que positivos y que, además, hoy por hoy una modificación de esa naturaleza tiene poca viabilidad política.

El propio Mandatario, por ejemplo, apuntó al gasto que implicaba para el Estado mantener el actual número de parlamentarios y, de hecho, justamente tras la cuenta pública del sábado pasado, se abrió a estudiar también una eventual rebaja en la dieta de los legisladores.

En ese contexto, Tomás Duval, académico de la Universidad Autónoma y analista de RN pone en duda que el tema del gasto sea un argumento suficiente para la reducción de legisladores.

“Cualquier reforma electoral no debería tener que ver con los costos económicos asociados, porque si es por eso las elecciones también son muy caras, pero el punto es que tienen un valor para la democracia”, dice. Y añade: “Yo entiendo la señal del Presidente más bien como una respuesta a las dificultades que ha tenido en el Congreso, porque es multipartidista y ya no están las dos coaliciones binominales (…)”.

En esa misma línea, el director de la Escuela de Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central, Marco Moreno, sostiene que “si hemos resuelto que vamos a financiar la actividad política con dineros públicos para evitar que los dineros privados se introduzcan en la actividad política, tenemos que acostumbrarnos a que esto tiene un costo”.

También el debate ha girado sobre si el aumento en el número de parlamentarios ha provocado un baja en la calidad de los representantes y del debate. No obstante, los analistas descartan que la rebaja de legisladores implique necesariamente una mejoría en este ámbito.

En este sentido, Morales señaló que le parece “que es una propuesta que bordea la demagogia, por la sencilla razón de que no existe ningún sistema electoral en el mundo que garantice una mayor calidad de los representantes”.

La crítica hacia la idea presidencial también apunta al momento en que se plantea. Esto debido a que el cambio al sistema binominal por uno proporcional aun no se encuentra totalmente en régimen, puesto que aún no se llenan los 50 escaños de senadores que establece la ley. Así lo plantea el Aldo Cassinelli, analista político ligado a RN, quien sostiene que “estar haciendo reformas institucionales, específicamente en el Congreso, para subir o baja el número de parlamentarios, con o sin modificaciones de los distritos, creo que son palabras mayores, no me parece que uno pueda estar haciendo modificaciones permanentemente”.

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