Uno de los finalistas del programa británico ‘British’s Got Talent’, Jonathan Goodwin, aterrorizó a espectadores y miembros del jurado con el peligroso reto al que se sometió. Totalmente encadenado, se metió en una jaula transparente colgada en medio del escenario, encima de la cual colgaba otro contenedor, del mismo tamaño, lleno de grava. El resultado era una especie de reloj de arena cuya parte inferior se iría llenando, de manera que Goodwin quedara totalmente enterrado.

Cuando la caja en la que estaba el escapista empezó a desbordarse y este no aparecía, dos miembros del personal del programa corrieron al escenario para salvarlo. En ese momento todo parecía indicar que Goodwin no lograría salir de su encierro, pero de repente su mano apareció de entre la grava y el artista pudo tirar de una cuerda que abría la parte inferior de la jaula para que se vaciara. Los miembros del jurado calificaron la actuación de “irreal, emocionante, aterradora”.

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