La Comisión investigadora de la Cámara de Diputados concluyó su informe. Tanto Bárbara Figueroa como Nolberto Díaz, habrían declinado asistir a la instancia legislativa y entregar su versión en torno a las denuncias.

Una vez más, al interior de la dirigencia sindical, se está dando la insistencia de algunos militantes del oficialismo, de mantenerse en los cargos, pese a que su nombre y presencia genere rechazo y desconfianza. Al menos, a Bárbara Figueroa, presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el malestar de sus pares, al parecer ni siquiera le incomoda, porque decidió volver a re-postular para dirigir ese movimiento. Y el llamado de la ciudadanía a no querer “más de lo mismo” es una frase que la profesora que milita en el Partido Comunista (PC) no escucha.

En esta última semana de marzo, Figueroa anunció lo que para varios no fue, en todo caso, ninguna novedad, más bien, un hecho de la causa, de esa misma causa que ha llevado al chileno de a pie a desconfiar de la política y de los dirigentes que levantan la bandera de lucha con las demandas del chileno promedio, pero que, en el fondo, son el eslogan adecuado para mantenerse en los cargos, porque ser presidente de un gremio no es gratis, reciben un sueldo (sobre el millón de pesos) y adquieren poder y la posibilidad de ir moviendo el escenario como una pieza de ajedrez donde van acomodando a sus amigos y cercanos.

Hay que recordar que Bárbara Figueroa dijo en los medios de prensa, hace unos días: “Hemos decidido en conjunto enfrentar este desafío y continuar profundizando los cambios al interior de la Central y volver a competir por la presidencia de la CUT”, agregando que “éste es un desafío colectivo, lo que hacemos, hoy, es seguir reafirmando el camino que hemos trazado en este período, han sido seis meses muy intensos. Somos un sector que no tiene temor en reconocer que se deben seguir profundizando los procesos de cambio en el país y, por lo tanto, no nos da lo mismo cuál va a ser el devenir de la próxima elección presidencial, por eso, estamos disponibles a participar en este nuevo proceso”.

Tras el anuncio de Figueroa y su decisión de re-postular a la presidencia de la Central Unitaria de Trabajadores, vale la pena no olvidar que, bajo su administración, debieron salir los dirigentes a explicar la seguidilla de anomalías que se cometieron durante las elecciones del gremio del año pasado, sistema de elección que poco favorece la democracia, ya que, finalmente, un reducido grupo de afiliados termina eligiendo casi a dedo a quienes dirigen el movimiento, o sea, de ¿qué democracia participativa estamos hablando? Las denuncias fueron delicadas: aparición de sindicatos fantasmas, el crecimiento explosivo de afiliados en algunos sindicatos y menos en otros, lo que llevó a suspender el proceso y formar una mesa tripartita a cargo de Bárbara Figueroa y del Demócrata Cristiano, Nolberto Díaz.

En la fallida elección, los resultados dieron como ganador al ex presidente del gremio, Arturo Martínez  (la lista de Bárbara Figueroa obtuvo 16 consejeros, la de Nolberto Díaz 8 y la de Arturo Martínez 19), pero en esa mesa de transición se dejó al margen a Arturo Martínez, sin considerarlo, porque los máximos dirigentes de la CUT decidieron no poner en marcha el principio de la mayoría de votos, dejando con esa determinación en claro que la mayoría funciona cuando sólo a algunos les conviene respetarla.

Martínez, quien públicamente ha dicho que no volverá a competir en las elecciones de la CUT, en diciembre de 2016, en entrevista con este diario electrónico, dio en el clavo –como advierten varios dirigentes de la CUT-, a la hora de referirse a los problemas internos, a los problemas de estructura y de cuoteo político que enfrenta la Central Unitaria de Trabajadores. El ex presidente del gremio indicó, de manera clara que “la Nueva Mayoría tiene coaptada a la CUT, en esta pasada elección traspasó la misma forma de alianza que tiene a nivel de país, pero la CUT debe defender los intereses de los trabajadores, no los intereses del gobierno de turno… (A la CUT), le falta trabajar con los sindicatos de base, apoyar las huelgas que hay, hoy día. Hay que construir más sindicatos, afiliar más sindicatos a la CUT y no sólo preocuparse de salir en la televisión”.

El propio Arturo Martínez, en esa misma entrevista, habló de una arista que pocos dirigentes, al menos en público, reconocen y que es el llamado enemigo interno. “Hay gente que se instala en un cargo y no deja espacio para nadie más. Cuando alguien quiere ayudar le pasan la máquina por encima, lo desprestigian y en la CUT se ha visto, claramente, como se ha actuado a la hora de hacer sombra a algunos dirigentes”.

Se confirman las irregularidades

A propósito de las cuestionadas elecciones, el tema no es menor, porque hasta la Dirección del Trabajo hizo una denuncia ante el Ministerio Público para que investigue el uso de documentos falsos por parte de sindicatos de la Central Unitaria de Trabajadores. Esto, sumado a que se formó una Comisión Investigadora en la Cámara de Diputados por el eventual fraude que se produjo en los polémicos comicios y cuyas conclusiones, a las que EL MURO tuvo acceso, pasarán a ser analizadas por el Pleno de la Cámara Baja, aunque aún no hay una fecha definida para el debate.

En conversación con este diario electrónico, el diputado de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Patricio Melero –integrante de la Comisión investigadora que indagó el proceder de la Dirección del Trabajo en los comicios internos de la CUT-, afirma que, efectivamente, la comisión investigadora terminó su trabajo el 20 de marzo y, ahora, tiene que ir a la Sala de la Cámara de Diputados para ser votada por el Pleno. Entre las conclusiones y propuestas, aprobadas por mayoría al interior de la comisión, sostiene, éstas “se refieren a que la elección de la CUT estuvo plagada de graves irregularidades y de situaciones fraudulentas que dejaron el proceso eleccionario muy cuestionado y tergiversaron el procedimiento. La Comisión recomienda que la CUT avance a un proceso de elecciones democráticas de un trabajador sindicalizado un voto y no lleve adelante estos procesos indirectos que son los que, justamente, han facilitado que se generen las irregularidades y los fraudes que conocemos y que, los propios dirigentes de la CUT denunciaron y que, en su momento, el ex presidente de la CUT (Arturo Martínez) habló de más de 70.000 votos fraudulentamente confiscados”.

-¿A qué otras conclusiones llegó la comisión investigadora de la cual usted formó parte?

La comisión también, respetando la independencia de la dirigencia sindical, recomendó que la Dirección del Trabajo se involucre más en el proceso de certificación y acreditación de las directivas que participan en los procesos eleccionarios, porque fue, justamente, esa falta de fiscalización  la que permitió que se generaran fraudes en la elección pasada. En esa materia, la comisión recomienda algunos cambios para que la Dirección del Trabajo ejerza de mejor forma ese rol, resguardando, eso sí, la independencia de las organizaciones sindicales.

-Estamos ad portas de una nueva elección interna de la CUT y usted señala que entre las conclusiones de la comisión investigadora es que se logró comprobar anomalías, situaciones que, legalmente, se apartan de los procedimientos que corresponden en una elección. El problema es que la próxima elección de la CUT va a operar en los mismos términos, sin un voto universal, lo que permite que un grupo reducido termine eligiendo a la directiva. ¿Cuán preocupante, para usted, es que se mantenga el mismo modelo y, a lo mejor, vamos a seguir viendo los mismos rostros en la dirigencia y no hay recambio? No hay que olvidar que la ciudadanía reclama que siempre son los mismos en los diferentes ámbitos…

Creo que resulta inexplicable, a estas alturas, la dilación que ha habido para que la CUT avanzara a un sistema de elección directa, de un trabajador sindicalizado un voto. Esto, se viene planteando hace muchos años y, ahora, se vuelve a postergar hasta el 2020. Da la impresión de que hubiera poca voluntad política de avanzar y, más bien, de mantener un proceso de votación indirecta. La comisión vio, precisamente, que el sistema de votación indirecta da pie o facilita las acciones fraudulentas, porque las organizaciones tienen un voto ponderado, mientras más integrantes más votos en la ponderación de la elección e inflan, artificialmente los resultados, y fue la denuncia original, la cantidad de socios o sindicalizados.

-Por lo tanto, la modificación en el sistema interno de la elección de la CUT es necesario…

El cambio de sistema de votación es urgente, como una forma de impedir lo que ya se ha visto en  las elecciones pasadas que es esta sobre estimación de votos que se generan.

-Las conclusiones de la comisión investigadora van a pasar al Pleno de la Cámara de Diputados para su discusión, ¿cuándo puede ser eso? Se lo pregunto considerando que las elecciones de la CUT están ad portas, entonces, ¿qué sentido tienen esas conclusiones después de los comicios?

No hay fecha, porque depende de la mesa de la Cámara y ponerlo, en conocimiento y en votación. Creo que debiera ser ahora, en abril o a más tardar en mayo. El informe de la comisión fue votado, transversalmente, a favor. No veo un rechazo del informe en la Cámara, porque la mayoría de los aspectos se votó en forma unánime.

-Supongamos que el Pleno de la Cámara de Diputados discute el informe durante la primera semana de abril, pero se viene la elección de la CUT. Insisto, ¿cuánto efecto práctico puede  tener la conclusión de la comisión investigadora, se investigó gente, pero, al final, el sistema no cambia?

Hay que ser cuidados en un punto. Nuestra acción fiscalizadora no fue sobre la CUT y su proceso eleccionario, sino que fue sobre la forma en que la Dirección del Trabajo y el Ministerio del Trabajo cumplieron o no, adecuadamente, su función, porque había muchas críticas sobre la certificación de los números de integrantes que tenía un sindicato y que es una tarea que hace la Dirección del Trabajo. La Dirección del Trabajo, esto lo hacía en forma automática, no supervisaba ni controlaba, realmente, quiénes eran, sino que hacía fe de lo que los propios dirigentes le decían. De manera, que nosotros no hemos hecho una investigación sobre la CUT, no tenemos facultades, porque las relaciones sindicales gozan de la autonomía necesaria y así lo establece la Constitución, el Código del Trabajo y el Convenio Nº 169 de la OIT. Lo que nosotros hacemos son recomendaciones y lo que hacemos es emitir un juicio político sobre el proceso eleccionario y hacemos propuestas para que este tipo de situaciones no vuelvan a ocurrir a futuro y que haya elecciones democráticas, verdaderamente participativas.

-Pero, ¿qué efecto práctico, entonces, tienen las conclusiones de la comisión investigadora?

Tiene un efecto político, degenerativo, porque la Cámara de Diputados le está diciendo al mundo sindical que ojalá avancen, pero no lo obliga. Lo sí le pedimos a la Ministra del Trabajo es que fortalezca algunos cambios en la institución a objeto de que cumpla su rol. Eso, tiene un efecto más directo, porque la Cámara de Diputados tiene facultades fiscalizadoras sobre los organismos del Estado, pero no sobre los privados y tampoco sobre la CUT.

-¿Los dirigentes máximos de la Central Unitaria de Trabajadores asistieron a la comisión investigadora a entregar su versión sobre las ilegalidades en el proceso eleccionario de 2016?

Nosotros invitamos a la CUT a la comisión investigadora y se negaron, terminantemente, en ir. Algunos fueron (Arturo Martínez, Jaime Brankovic y otros dirigentes de Sodimac y París), pero nosotros necesitábamos a Bárbara Figueroa y a la directiva de la CUT. Mandaron una carta diciendo que no iban, porque consideraban que ésta era una comisión que se entrometía en un poder autónomo del Estado y que no correspondía.  Nosotros lo que estábamos haciendo era fiscalizar a la Dirección del Trabajo, pero los antecedentes que ellos pudieron aportar era importantes, se negaron, terminantemente, a participar.

-Estamos hablando no sólo de Bárbara Figueroa y también de Nolberto Díaz, quienes forman parte de la prolongada mesa transitoria…

Sí, la directiva actual.

Nuevas elecciones: y el mismo cuestionable sistema

La CUT no tiene un sistema electoral de voto universal, sino que se trata de una elección indirecta donde cada organización tiene una ponderación distinta a partir del número de afiliados. Este modelo se intentó modificar para implementar el voto universal, pero el esfuerzo fue infructuoso. En abril de 2011, en el marco del 9° Congreso de la CUT, se rechazó la idea del voto universal por 715 votos en contra y 32 a favor. Ese contundente rechazo a elecciones, verdaderamente, democráticas, ¿refleja el temor al voto universal?, ¿será, entonces, que están conscientes que una elección democrática los lleva a perder?

El polémico modelo de la Central Unitaria de Trabajadores se mantendrá en las próximas elecciones y permite elegir a los consejeros de la gremial, los que, después, deciden con sus respectivas listas, a los miembros de la directiva. Esto, al margen de que éstos hayan obtenido o no las primeras mayorías.

Lo que está ocurriendo en la CUT, en términos de la pérdida de confianza en los procesos y en el funcionamiento del gremio, ha llevado a algunos históricos grupos que formaban parte de la Central Unitaria de Trabajadores a dar un paso al costado y no mantenerse como miembros activos de la multi-sindical.

El Colegio de Profesores, tras la cuestionada elección, congeló su presencia en la CUT, lo que, en la práctica, significó que los docentes del país, a partir de enero de 2017, dejaron de pagar las cuotas mensuales, se restaron de las reuniones convocadas por la CUT y no votarán en las nuevas elecciones. A ese panorama, se añade que la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), o más específico, el grupo de disidentes, consiguió que el 10 de abril se realice una Asamblea Extraordinaria, en la que se discuta si la ANEF permanece o no en la Central Unitaria de Trabajadores, mientras, por su lado, el presidente de ese gremio, el militante comunista, Carlos Insunza (amigo y correligionario de Bárbara Figueroa), es contrario a dejar de pertenecer a la CUT.

La debacle por la que está atravesando la CUT, en términos de que los gremios históricos que  pertenecieron a la multi-sindical, ahora, no tengan claro si continuar en el colectivo, también se extiende a la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) y a la Confederación de Trabajadores de la Salud Municipalizada (Confusam).

Llama la atención que frente a la incertidumbre que algunos gremios plantean sobre cómo está funcionando la Central Unitaria de Trabajadores y, puntualmente, el recuerdo de las polémicas elecciones internas en 2016, la dirigente, Bárbara Figueroa insista en re-postularse como presidenta del gremio. ¿Qué será lo que Figueroa no ve?, ¿no está escuchando al resto de los movimientos sindicales y el rechazo a cómo opera la CUT, en términos políticos y de apaciguar las aguas en favor de este segundo gobierno de Michelle Bachelet? ¡Oídos sordos, cuando conviene! ¿Acaso, dentro de la CUT están asustados ante la eventualidad de un próximo gobierno de derecha donde tendrán que volver a trabajar y no vivir a expensas del sindicalismo cuando la administración es de izquierda?

Por Daisy Castillo Triviños para elmuro.cl

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