El último que habló de revanchismo y oportunismo político o más bien dicho de “venganza” y no justicia, fue un actuario (abogado) que trabajaba con el Juez Mario Carroza, (Radio Universidad de Chile, viernes 05 de enero de 2018). Fue desvinculado de esa labor y nunca más supimos de él. También podríamos comentar las decenas de casos en que, a través de una “ficción jurídica” se condenó a ex militares, donde además se utilizó un procedimiento judicial que quedó derogada entre los años 2000 y 2005. Lo que se llamó la Reforma Procesal Penal.

Ni hablar de los jueces que, reabriendo causas —juzgadas y cerradas en plena democracia— vuelven a investigar y, en algunos casos, condenan sin nunca haber interrogado o conversado personalmente con los enjuiciados por estos temas. Son los mismos que han dejado de perseguir a terroristas y criminales que se pasean libremente por Chile y el mundo. Los mismos que reconocen su color político de izquierda. Pero, más aún, establecen absoluciones para terroristas como el que secuestró a Cristián Edwards. Sumemos los que son protegidos por el comunismo internacional y viven libremente en México, Francia o Argentina. Ellos son intocables.

Condenas que se realizan con la verdad única y exclusiva del Juez quien, indebidamente amparado en el antiguo sistema procesal penal, es el único que persigue, interroga, juzga y sentencia. Para ello, utilizan testigos que después de más de 40 años, creen recordar cosas que nunca sucedieron o las recuerdan —para no ser mal pensado— de una forma diferente a cómo realmente sucedieron. Esto se reconoce como el desarrollo de memorias distorsionadas o totalmente falsas. Al respecto, la Doctora en psicología Elizabeth Loftus, de la Universidad Irving de California, nos comenta: “hay muchos individuos en nuestra sociedad que han sido encarcelados por crímenes que no cometieron. En Estados Unidos un proyecto recopiló más de 300 casos de personas que habían sido encarceladas por error. Cuando esos casos fueron analizados, se descubrió que la principal causa de equívoco fue la memoria defectuosa, el testimonio defectuoso de los testigos”. Al respecto, estimado lector, puede encontrar en la WEB, innumerables reportajes sobre este tema.

No está de más recordar que en Chile —algo que sigue pendiente— el Código Penal establece el delito de prevaricación para los jueces de todo tipo y fiscales judiciales, cuando fallen contra lo que indica la ley vigente, lo mismo cuando se dicten sentencias manifiestamente injustas.

Que lo anterior, algún día, se investigue y se revisen las condenas dictadas, aún es parte, de la esperanza de muchos chilenos. O, al menos, teniendo a la vista lo señalado por los estudios de la Doctora Loftus, se cuestione y definitivamente se anule el exagerado valor que los Jueces le dan a las declaraciones de testigos que, muchas veces, tienen antecedentes alcohólicos, de drogadicción o poseen un escaso nivel intelectual.