La reacción de la Democracia Cristiana luego de la Cuenta Pública revela la precariedad de la alianza política y programática que se han planteado con el Gobierno. Lejos de defender convicciones, la DC usa los pocos votos que tiene para negociar y chantajear al Gobierno siempre al límite de sus posibilidades. Por eso, apenas el Presidente mencionó la posibilidad de permitir la libertad de los trabajadores para definir el destino de sus pensiones, los democratacristianos montaron en cólera y alegaron un desconocimiento de los acuerdos adoptados.

¿De qué sirve el diálogo y la democracia si los acuerdos son por conveniencia y no por convicciones? ¿Cuál es el beneficio para el Gobierno de mercantilizar los votos del Congreso si no construye una adhesión sólida a la defensa de los principios que supuestamente defiende? Como hemos repetido en varias ocasiones, el Gobierno se equivoca al negociar con la DC y ceder ante sus amenazas y condicionamientos. Cada una de las reformas que se ha ido descremando a lo largo de estos meses termina por interpretar menos los compromisos asumidos en campaña y se parecen más a las ideas que levanta la izquierda y que han conducido al desastre económico e institucional en que nos encontramos.

¿Cuándo va a despertar el Gobierno? ¿Cuándo va a entender que la gente demanda más convicción y menos conveniencia?

Resulta particularmente preocupante que el Gobierno no vea que el interés de la dirigencia DC no es aquel que busca el mejor destino del país, sino que está limitado a recuperar el poder perdido en el más breve plazo. Por eso, lejos de querer que le vaya bien a este Gobierno, desea su fracaso, y en cada una de estas iniciativas saca el mejor partido que puede para sus intereses y no pierde oportunidad para repasar al Gobierno.

El tema de fondo, tiene que ver con las alianzas que está generando el Gobierno. El Presidente Sebastián Piñera fue elegido por un 55% de los votos y convocó a amplios sectores de la centroderecha que confiaron en su palabra y creyeron en su programa de Gobierno. Sin embargo, a la hora de gobernar, está permanentemente buscando acuerdos con la izquierda, cediendo posiciones y alejándose de aquellos que dimos nuestro voto y apoyo para que pudiera salir elegido.

¿Cuándo va a despertar el Gobierno? ¿Cuándo va a entender que la gente demanda más convicción y menos conveniencia? Ojalá lo haga pronto, porque el tiempo se está acabando.

/escrito por José Antonio Kast, Abogado, ex diputado, fundador de Acción Republicana, para El Lïbero

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