Los Toronto Raptors dieron el golpe a la cátedra en la NBA. La noche del jueves le pusieron fin a la dinastía de los Golden State Warriors y consiguieron el primer título de su historia. Es, además, la primera vez en que un equipo fuera de las fronteras de Estados Unidos se ha coronado en la mejor liga de basquetbol del mundo.

Canadá desembarcó el año 1995 en la NBA con dos elencos: los Vancouver Grizzlies y los Raptors Sin embargo, seis años después los Grizzlies se mudaron a Memphis por problemas económicos y solo quedó el elenco torontés.

“We the North”, pasó a ser el lema de los aficionados, para mostrar orgullo por el origen y sentido de pertenencia. La plantilla campeona, por otro lado, es un símbolo de una ciudad cosmopolita: hay jugadores de África, Europa y Norteamérica. Detalle: Chris Boucher es el único canadiense.

Los primeros años de los Raptors fueron difíciles, como le pasa a casi todas las franquicias debutantes. Muchas derrotas, pocos triunfos. Pero todo cambió con la llegada de Vince Carter, el elástico alero de las volcadas imposibles en el 98′. Con él en cancha, el equipo por fin se metió en los play-offs y se mantuvo por ocho años consecutivos, aunque nunca logró pasar de la primera ronda.

Tras la salida de Carter, y luego la de Chris Bosh, la ciudad se volvió a ilusionar con la dupla de Kyle Lowry y DeMar DeRozan. Volvieron a la postemporada y en 2018, por primera vez en su historia, terminaron primeros en el Este. Sin embargo, esos registros se veían opacados por lo que pasaba en play-offs. Los Raptors se desvanecían y en varios ocasiones, como ante los Cavaliers de LeBron James, parecía que ni siquiera podían competir.

Se decía que les faltaba picardía, maña. La dirigencia se la jugó y, en un movimiento que provocó mucha molestia en su minuto, traspasó al querido DeMar DeRozan a San Antonio a cambio de Kawhi Leonard.

La jugada salió perfecta. Leonard, que venía de lidiar con una misteriosa lesión en los Spurs, se echó el equipo al hombro en los momentos de mayor tensión. Fue el faro ante los intensos Sixers, le ganó la batalla a Giannis Antetokoumpo de los Bucks y terminó como el MVP de las finales. Ante los Warriors, firmó 28,5 puntos por partido.

El triunfo de Toronto podría tener un impacto más allá de lo deportivo. Desde hace tiempo, la NBA tiene en sus planes un ambicioso proyecto de globalización. México, donde ya se han jugado algunos partidos de temporada regular, podría ser el próximo destino. Los de Canadá demostraron que no hay que estar en Estados Unidos para triunfar.