Cada año el Ministerio de Salud inicia una nueva campaña de vacunación contra la influenza para evitar la masificación de los en la época invernal. Este año más  de 19 personas han muerto en nuestro país a causa de esa enfermedad, mientras que la campaña de vacunación alcanza casi el 85% del total de población de riesgo.

No obstante, y de acuerdo a cifras oficiales del Minsal recopiladas por El Mercurio, entre las campañas de 2013 y 2019 más de 70.737 niños no recibieron la dosis contra la influenza porque sus padres lo impidieron.

Dentro de ese periodo el año 2017 fue por lejos en el que hubo mayor rechazo con 19.588 casos, mientras que en la actual campaña 4.619 niños no han recibido la vacuna porque sus padres así lo quisieron.

Por otro lado el año pasado 6.688 menores dejaron de percibir el tratamiento pese a estar dentro del grupo de riesgo, lo que marca una tendencia a la baja que según expertos en la materia se debería al mayor acceso a la información, detalla el matutino.

“Las personas piensan que se van a enfermar con la vacuna (…) Puede generar algunos síntomas, como una fiebre bajísima o un poco de decaimiento, pero eso no significa que les dé influenza, porque la vacuna no tiene la capacidad de producirla”, ” gran parte de esa cifra, la de niños que no han recibido la inoculación, corresponde a padres que por perjuicio respecto a los efectos secundarios de la vacuna, afirmó la especialista, María Paz Acuña de la unidad de Infectología del Hospital Sótero del Río

En paralelo, la experta indicó que los movimientos antivacunas instalan una posverdad en la materia sobre efectos secundarios como que provoca autismo: “Hay mucha evidencia internacional y nacional que refuta esa afirmación”, aclara.

Pero más allá del hecho mismo, es claro que el debate en torno al tema resurge cada cierto tiempo. Aunque desde 1978 Chile cuenta con un programa ampliado de inmunizaciones para recién nacidos y niños, la cobertura ha descendido notoriamente, pasando de un 98,3% en 2014 a un 85,5% en 2015 en el caso de la tuberculosis, siendo las regiones de Los Ríos y Atacama con los promedios más bajos del país. El programa de inoculación funciona a través de los vacunatorios públicos y privados que están en contacto con las Seremis de Salud de cada región, con cifras estimadas de la población a vacunar anualmente de 1.650.000 personas, aunque la campaña de influenza es un caso especial, con casi 4.500.000 personas.

Existe una falsa teoría entre la vinculación a las vacunas y el autismo, lo que ha producido que muchos padres consideren inapropiado o perjudicial para sus hijos la protección que ejercen ciertas vacunas para la salud, de hecho entre los riesgos de no vacunarse se cuentan enfermedades como difteria, tos ferina, tétanos y sarampión, el Ministerio de Salud, como parte de la prevención frente al brote de sarampión importado, llama a reforzar o poner al día la vacunación de las personas de edades entre 20 y 24 años 11 meses y 29 días.

/carolina braun