Las imágenes que mostró Primer Plano son crudas, como pocas veces se habían exhibido antes en un programa de farándula –DADA LA ADVERTENCIA, MIRE AQUI EL VIDEO. PARTE 2-.

En el set de fotos que Pilar Ruiz envió al estelar de Chilevisión se ven las enormes cicatrices que tiene tras el horrible accidente de tránsito que vivió en Miami hace dos semanas, luego del cual permanece postrada en una cama del hospital Jackson Memorial de esa ciudad.

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En el centro clínico la modelo colombiana radicada en Chile desde hace 12 años fue sometida a extensas cirugías y está bajo estricto cuidado y siete medicamentos cada cuatro horas. Su recuperación será lenta y se estima que solo podrá volver a caminar en unos seis meses.

La reina del Festival de Viña 2008, de 32 años, realizó un extenso contacto en directo, vía Skype, con Primer Plano, donde reveló la verdad de los hechos. Fue un choque grave, en una de las principales calles de la ciudad estadounidense, la cual permaneció cerrada durante horas, debido a que uno de los vehículos involucrados volcó y fue necesario rescatar a la víctimas con maquinaria.

El choque sucedió durante la madrugada del lunes 13 de marzo, cuando una camioneta todo terreno impactó al automóvil donde iba Ruiz junto a dos amigas y un dj francés, al menos, y según la información que entregó Pilar, que es la más completa hasta el momento.

En los vehículos viajaban siete personas. Todas quedaron mal y hubo un muerto, “un burócrata, ex director de adquisiciones quien recién había abandonado la cárcel tras una condena por corrupción”, se dijo en Primer Plano. En el programa se explicó que también iban “unos chilenos”, cuya identidad no ha sido publicada ni en el noticiero, ni en los diversos medios locales que informaron de los hechos.

Cuatro días después de haber sido internada la modelo colombiana pudo tomar consciencia de la gravedad de su situación. Pasó todo el peor período sola, hasta que su madre viajó para acompañarla.

A pesar de lo serio de las heridas producidas por el accidente, de las impactantes cicatrices tras las cirugías -que importan aún más por su profesión de modelo- y de que no tiene los recursos para pagar los costos médicos que ya van en decenas de millones de pesos, Pilar mostró una gran fe y esperanza en su recuperación. Sí se quebró en diversas ocasiones durante su testimonio.

Este espíritu, junto con su manera calida de expresarse -con acento y diminutivos- conmovió a los animadores y panelistas de Primer Plano. También a algunos televidentes, que de inmediato de comunicaron con Chilevisión para ofrecer importante ayuda.

En tanto, este fue el relato de Ruiz sobre las consecuencias físicas y las operaciones a las que ha sido sometida:

“En el momento del accidente perdí el conocimiento. Solamente abrí los ojos cuando me estaban cortando el vestido aquí, en la clínica, y de ahí me acuerdo por partes que me estaban limpiando la sangre. Me preguntaban cuál era mi dolor y yo decía que me dolía mucho el abdomen, una pierna y la cadera. Perdí la noción, me entraron a pabellón, me abrieron el abdomen desde la boca del estómago hasta abajo, para ver qué era lo que tenía, y tenía una hemorragia interna.

“Necesitaban saber cuál era el órgano que estaba afectado, y era la vejiga. Estuve en cuidados intensivos cuatro días y empecé con el dolor muy intenso en la cadera. Me operaron la cadera, me pusieron unos tornillitos. Que el sacro estaba como así… Lo que hicieron fue meterme un tornillito como de costado y enderezarlo.

“No puedo caminar entre tres y seis meses. Tengo que hacer fisioterapia, no puedo apoyar los pies, no puedo apoyar nada entre las piernas. Tengo una cicatriz que fue muy interna en el muslo derecho, donde tengo una cosedura de como cuando te enseñan a coser, un remiendo… Pero bueno. Y llena de moretones. La carita la tengo más sanita, el cuero cabelludo cortado por esquirlas de vidrios.

“Ya empecé con las fisioterapias, sacarme de la cama, pasarme a la silla y empezar a mover la silla. Por lo menos me quitaron la morfina, que era lo que me tenía muy en otro planeta. Hoy me quitaron las dos sondas que tenía, una para orinar y la que salía sangre. Ya no estoy conectada, solo cosas como el cateter para la medicina ultravenosa, para cuando tienes un dolor intenso. Me medican cada cuatro horas, con anticoagulantes, mantener el dolor controlado. El tema de hacer mis necesidades, porque uno se hincha con el suero y todo eso.

“Visiblemente están las cicatrices. Porque la que tengo en el abdomen es muy grande. Es desde la boca del estómago hasta casi llegando a la pelvis. En el muslo derecho tengo una L, que es como que me corté, o cuando me sacaron me la pasé a llevar con algo, no sé. Una cicatriz pero gigante. Y muchos rayones. Tengo muchos rayoncitos, azulejos de vidrios. Y la vejiga, Dios quiera que no quede con incontinencia, y el tema de no quedar cojita.

“Lo que me dicen los que me hacen la terapia es que me han visto con muchas ganas, porque ya me sientan en una silla y ya puedo aguantar 20 minutos sentada y recta. Por lo menos puedo aguantar eso, porque los primeros días era como… Si le metieran a uno… ¡Ay, no! ¡Es muy horrible, muy horrible!

“Me da mucho dolor por la noche, porque los hospitales son muy fríos y el aire acondicionado por la noche y, como no puedo moverme bien, uno inconscientemente, yo duermo en posición fetal, y el cuerpo como que se me va así, y no puedo. No puedo voltear, tengo que estar todo el tiempo boca arriba… Y el tema de las necesidades también es muy complejo”.

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