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Domingo 24 Septiembre 2017, 21:51
Casa Humor Los secretos más íntimos de la venta de calzones usados en Chile

Los secretos más íntimos de la venta de calzones usados en Chile

Muchos pagarían por olfatear un calzón usado de la protagonista de ‘Orange is the New Black’, Piper Chapman, pero ¿qué pasaría si esa fantasía la ofertara una compatriota? En Chile tenemos nuestras propias Piper Chapman, que cobran entre 10 mil y 20 mil pesos por un calzón. Y para sorpresa de muchos, también existen hombres que los adquieren y que pagan una o dos y más veces por tener en su nariz un colaless usado por una mujer varios días. Esta es la historia.

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En la tercera temporada de ‘Orange is the New Black’, su protagonista, Piper Chapman crea un rentable negocio: convence a algunas reclusas para vender sus calzones usados a hombres y generar ingresos desde la cárcel en la que se encuentran presas. Lo que no saben los creadores de la exitosa serie es que en nuestro país, como en otros lugares del mundo, el curioso emprendimiento tuvo replicas y clientes que están dispuestos a pagar por recibir en una bolsita una pantaleta o un colaless con varios días de trajín. Los clientes los adquieren vía whatsapp y son enviados a cualquier lugar de nuestro país.

A LO PIPER CHAPMAN

Nicole (21) vive en la Octava Región y desde hace dos años decidió colgar en la web un anuncio donde ofrecía sus calzones usados a cambio de dinero. En los avisos, que hay de varios tipos, se ofrece discreción y los precios varían de acuerdo al uso que tenga la prenda de vestir. Para armar su negocio, Nicole no se inspiró en la serie pero cuenta que cuando se encontró con uno de los avisos, se le encendió la idea: “Un día estaba mirando avisos en internet y encontré uno de un hombre que compraba calzones usados, me pareció raro, aunque yo ya sabía de este negocio pero en Japón. Entonces decidí contactarlo y después de conversar un poco le vendí los míos, de ahí se me ocurrió poner avisos en diferentes páginas y vi que habían muchos hombres interesados en esto”, comenta la joven que prefiere mantener su nombre real en reserva.

Nicole comenta que los precios fluctúan entre los 10 mil y 20 mil pesos, según la cantidad de días que los tuvo puestos. Por ejemplo: Si su calzón o colaless tiene dos días de uso, corre el primer precio y si son más días se negocia con el cliente. “Me manda un mail o un mensaje a mi whatsapp pidiéndome una prenda, de ahí yo le envío fotos de calzones y colaless de diferentes estilos para que ellos elijan y a veces hacen diversas preguntas porque tienen miedo a que no les llegue nada, pero yo les doy la confianza y les explico bien las cosas antes de concretar la venta. Al final quedan felices jajaja”.

Los ingresos de Nicole, por ahora, no están basados completamente en la venta de sus calzones usados, pero explica que sus ganancias pese a que son regulares, han disminuido porque ahora hay más oferta. “Es regular lo que se gana con esto. Yo al principio ganaba más que ahora pero me sigue yendo bien para ser dinero extra, quizás sea porque ahora último he visto varios avisos más que ofrecen lo mismo”, cuenta.

EL LUNÁTICO

Uno de los asiduos clientes de Nicole es un treinteañero de la sexta región, que para efectos de esta entrevista y para evitar un trolleo masivo decidió apodarse “El Lunático”. La pasión de este hombre por olfatear calzones impregnados de fluidos vaginales nació porque su ex polola le dejaba sus prendas usadas y a él le gustaba mucho olerlas, le provocaba un placer sexual, una fantasía. Pero todo duró hasta que terminó con esta chica y no tuvo acceso a su gran fetiche. Así comenzó a investigar por internet si alguna mujer vendía su ropa interior después de usarla. Si bien en un principio tuvo mala suerte -todas las personas e información que encontraba eran de extranjeras-, no tardó mucho en encontrar a Nicole.

Así, Nicole se convirtió en su principal proveedora. El primer calzón se lo encargó hace dos años.”Pedí el más económico para probar -costaba $10.000 porque había sido usado durante dos días-. Era un colaless rosado y me mandó fotos con éste puesto por delante y por detrás. Ahí ya me empecé a poner uffff porque estaba usando la tanguita que yo elegí”, recuerda.

El Lunático, con un metro 65 de estatura, de carácter tímido, explica en voz baja en una plaza de una zona rural del sur de Chile, que su mayor excitación es tomar la prenda cuando recién le llega envuelta en una bolsa Ziploc y ponérsela en la cara. El joven dice que mientras otros prefieren la pornografía para masturbarse, él se inclina por la manuela palma tras sentir los flujos femeninos en su nariz. “Eso me complace, es más real y me imagino haciendo sexo oral”, cuenta en exclusiva a The Clinic Online.

Pero aunque se imagine a una mujer real en su cara, la realidad es distinta y lo asume. Cuenta que la experiencia de ponerse los calzones usados en la nariz, está lejos de sentir su lengua en una vagina de verdad, que es su práctica preferida en el sexo. De todas formas, El Lunático dice que siempre queda conforme con los productos que le llegan, que vienen con un rico aroma y fotos de la chica modelando la prenda. Todo esto le parece excelente mientras se mantenga bajo cinco llaves. “Es mi mayor secreto”, acota.

El temor por el qué dirán le ha impedido contarle a alguien sobre este fetiche. Ha pensado en darle el dato a algún amigo, pero luego se arrepiente porque lo que hace es algo “fuera de lo común” y cree que lo van a juzgar. “Mis amigos prefieren agarrarse a una mina de verdad. Yo también, pero no es cosa de levantar una piedra y encontrarme una mina. Igual, si tuviera una pareja y hubiera suficiente confianza le contaría que hice esta locura porque quería complacerme. Y después le diría: pásame la tuya jajaja”.

CUIDADO CON LA ESTAFA

En la web hay varios anuncios en Chile que ofrecen estos productos. Pero no todos cumplen con lo que ofrecen. Por eso, El Lunático advierte que se debe tener cuidado con los encargos. Su mala experiencia fue hace poco, hace exactamente tres semanas, cuando intentó adquirir un calzón y -como en las otras oportunidades- realizó un depósito bancario. El problema fue que nunca recibió la prenda y tampoco pudo contactarse con la supuesta vendedora, pues ella lo bloqueó cuando recibió la plata. Días después, se comunicó con su dealer predilecta y le pidió que usara el calzón por cuatro días. “Quería que viniera bien concentrado su olor y me resultó. Me duró más y estaba bien pasadito. Me produjo mucho más placer porque era más real y el olor era más profundo”, detalla.

El Lunático cuenta que tiene tres calzones de Nicole y que no quiere obsesionarse con la compra de éstos porque solo le generan un placer momentáneo. En estos ‘placeres momentáneos’ se ha gastado cuarenta mil pesos, pues dice que los encarga cuando tiene las ansias de sentir a una mujer y el olor no dura más de una semana: “Lo mejor es usarlo apenas llega porque está fresquito y es como tener una vagina en mi cara. Eso me excita. Después de unos días, el olor se va y solo me queda el recuerdo”.

Con este peculiar negocio, que tiene al Lunático y a otros cuantos vueltos locos, Nicole logra hacerse un buen dinero extra, sin mucho esfuerzo. Cuenta que tiene varios clientes regulares y algunos con los que incluso ha llegado a formar una linda relación virtual. Uno de ellos, le manda regalos periódicamente sin recibir nada a cambio. Así y para conservar a estos admiradores, Nicole les habla por Whatsapp, les manda fotos o videos, a veces hace shows por Webcam y siempre aclara las condiciones del envío para que no crean que los va a estafar. Aún así, hay algunos hombres que se pasan de listos y le han ofrecido dinero a cambio de sexo, pero ella se niega tajantemente a este tipo de servicios.

Mientras Nicole continúa con su negocio, El Lunático sigue pensando cuántos días deberá tener el próximo calzón que compre. Y aprovecha de hacer una recomendación: “Tú que estás leyendo el diario en este momento, reconoce este fetichismo y asume que no quieres practicarlo porque te da miedo el qué dirán. Eso es del típico chileno porque a los hombres les encanta el olor de la mujer y a la mujer también les complace que a uno le guste esto. Y mucho. Ahora me voy porque el que me llegó sigue fresquito y voy a llegar a… jajaja”.

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