El próximo martes 2 de julio se podrá apreciar un nuevo eclipse solar en nuestro país. Las localidades ubicadas en las regiones de Atacama y Coquimbo lo podrán ver de manera completa, mientras que el resto del país será testigo parcial.

Pero este tipo de fenómenos trae consigo un sinnúmero de mitos y leyendas que intentaremos resolver.

Eclipses manchan a los Bebés

Cuenta la historia que una mujer embarazada no puede observar un eclipse pues si se toca una parte del cuerpo, su hijo podría nacer con una mancha justo en ese mismo lugar.

Para la doctora de la Clínica Alemana, Francisca Daza, esto no es real. Sin embargo, hace un llamado de atención a las mujeres que esperan un hijo: “Las embarazadas normalmente tienen más riesgo de mancharse porque el embarazo es un estado propigmento, es decir, si una embarazada está expuesta a una radiación ultravioleta se puede manchar mucho más que una persona no embarazada”.

El gallo canta dos veces

Quienes viven distinta suerte con los eclipses son los animales. Aquellos que son silvestres tienden a esconderse al momento de la oscuridad, por el temor de ser sorprendidos por algún animal nocturno. Los que habitan en sectores rurales como caballos y chanchos buscan refugio en sus establos. El que mayores trastornos sufre es el gallo, que volverá a cantar tras el eclipse como si fuera un nuevo amanecer.

Para el veterinario Eduardo Montoya este animal tendrá dos amaneceres: “Obviamente el gallo va a cantar dos veces porque va a empezar a ver que comienza nuevamente a aclarar”.

La amenaza de Colón

En el último viaje realizado por Cristóbal Colón en 1504 llegó a Jamaica mientras esperaba víveres provenientes de Europa. Sin embargo estos no llegaban, por lo que Colón y su tripulación fueron alimentados por los indígenas de esta zona.

Al pasar los días, los aborígenes se cansaron de entregar parte de su comida al navegante. Colón, que sabía que pronto vendría un eclipse, los amenazó.

Así lo relata el historiador Juan Guillermo Prado: “Cristóbal Colón les dijo que si no le seguían dando alimentos se apagaría el sol, porque sabía que pronto venía un eclipse. Tal como lo tenía planeado el navegante, vino
el eclipse y los indígenas aterrados siguieron dando comida”.

El dragón que se comía al sol

Las civilizaciones orientales creían que durante los eclipses, el sol era devorado por algunas criaturas mitológicas como un dragón, pero no eran los únicos que creían algo similar, ya que en Irak hablaban de una ballena que se come a la luna mientras se suscita un eclipse lunar.

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