Los gobiernos agrupados en el Grupo de Lima -instancia que también integra Chile- condenaron el asesinato del Capitán de Corbeta venezolano Rafael Acosta Arévalo y expresaron su “pesar y solidaridad a su familia”.

El capitán había sido capturado por hombres armados el 21 de junio y posteriormente fue acusado de “conspirar” contra el gobierno de Nicolás Maduro promoviendo un golpe de Estado.  Siete días después, el 28 de junio, fue presentado ante un juez con visibles signos de tortura, denunciaron tanto su familia como organismos de derechos humanos.

“La gravedad de su estado de salud llevó al juez a remitirlo a un centro hospitalario, donde falleció este 29 de junio”, expresaron a través de un comunicado.

El Grupo de Lima agregó que “repudia las continuas prácticas de detenciones arbitrarias y torturas a la que el régimen ilegítimo de Nicolás Maduro somete a quienes considera sus opositores y urge a la comunidad internacional, en especial a la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a actuar sin dilación para que los derechos de los venezolanos sean restablecidos y su integridad protegida”.

En un comunicado, el ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, dijo que Maduro ordenó a la Fiscalía General investigar el fallecimiento de Acosta, pero no dio detalles de cómo ocurrió la muerte. Agregó que el oficial fue “imputado por graves actos de terrorismo, sedición y magnicidio”.

Pero en un mensaje de Twitter, el fiscal general, Tarek Saab, dijo que el militar estaba siendo “presentado ante los tribunales competentes por su presunta participación en el intento de magnicidio y golpe de Estado”. Anunció la designación de un fiscal para la investigar la muerte del funcionario.

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