Que lamentable que cada vez que se tiene la intención de mejorar las pensiones, por parte del gobierno de turno, todo se confunde, se enreda y termina mal. Las personas están cansadas de la falta de empatía al enviar proyectos para aumentar las pensiones y nunca se concretan por la ideología que siempre prevalece por sobre el interés del país por mejorar las pensiones que siguen siendo miserables.

Mientras no se cambie esa mentalidad de poner en primera fila, la ideología política partidista, por sobre la necesidad de las personas, que envejecen y que ven con preocupación, que a la clase política simplemente no les interesa ponerse de acuerdo en algo tan importante para ver qué camino a seguir para afrontar, de una vez por todas, la gran problemática del sistema previsional que está por cumplir las 4 décadas y no existe atisbo alguno de una solución pronta y transversal para afrontar la cruda realidad de las bajas pensiones.

A veces la discusión sólo se concentra en si debemos aumentar la edad de la jubilación, o igualar la edad legal entre hombres y mujeres, sin pensar qué para ello, tendríamos que modificar muchos aspectos propios de nuestro país, como son la discriminación de los sueldos por sexo, por analizar qué a igual calificación o profesión, no siempre se opta por aquello, sino que priman otros factores y no sus capacidades.

Tenemos claro que todos quisiéramos tener una pensión que nos permita solventar los gastos básicos de un adulto mayor, que ha dado todo su mayor esfuerzo, para sacar adelante a su familia y que al final de la etapa laboral, nos encontramos, que esos años no se ven recompensados en una mejor pensión. Es fácil echarle la culpa a las AFPs, a las compañías de seguros, al gobierno, a los empleadores, al sistema, pero también tenemos que reconocer, qué si no ahorramos obligatoriamente para nuestro futuro, las buenas pensiones no caerán del cielo. Este es un tema tremendamente complejo y aún no se aborda con la diligencia que se requiere.

Son muy pocos los países que han podido solucionar la problemática de las pensiones, sin embargo, debemos analizar y sacar experiencia de algunos de ellos, pero siempre en la lógica de que cada país es único, con sus falencias y virtudes, que no siempre son comparativas, pero principalmente debemos preocuparnos y ocuparnos de llegar a consensos y acuerdos que vayan más allá de lo político y mientras eso no suceda, seguiremos en esa discusión de quien es más fuerte en tirar esa cuerda para ganarle al otro, y así no dar solución a quienes están envejeciendo y no llegarán a ver esa realidad.

Todos queremos ver que nuestros hijos y futuros nietos puedan disfrutar de lo que un día llamamos” jubilación” por el significado de “júbilo” o “alegría” de haber cumplido la meta y no tener esa incertidumbre de hoy de no llegar a tener una pensión digna que toda persona merece, con el derecho al descanso y disfrutar de ese esfuerzo de toda una vida, reflejada en una mejor pensión.

 

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

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