El 22 de abril recién pasado, el Presidente Sebastián Piñera anunció en el Palacio de La Moneda, junto al entonces ministro de Salud, Emilio Santelices, la esperada reforma a la salud, incluyendo cambios sustantivos al sistema de Isapres y de Fonasa.

“Llegó el tiempo de recuperar el tiempo perdido”, dijo en esa ocasión. ¿El objetivo? “Garantizar un acceso más oportuno, mejor calidad de la atención, mayor cobertura, más solidaridad en el sistema y mejor protección financiera”, aseguró el Mandatario.

Sin embargo, casi tres meses desde que realizó ese anuncio, el nuevo titular del Minsal, Jaime Mañalich, anunció la decisión del Gobierno de retirar ese proyecto, con miras a impulsar uno que él mismo desarrolló en la cartera durante el primer periodo de Piñera.

Según el secretario de Estado, la razón fue el “acuerdo político” al que habría llegado con los senadores de la comisión de Salud, quienes apoyarán el cambio de estrategia y le enviarán sus propuestas para mejorar el proyecto y garantizar su aprobación.

Una vez que reciba las ideas, Mañalich redactará la nueva reforma, la cual sería presentada el próximo martes a través de indicaciones al proyecto ingresado en 2011 y que quedó congelado en el parlamento en segundo trámite constitucional en 2013.

Diferencias y similitudes

La reforma del actual jefe del Minsal es similar a la de su antecesor en varios aspectos, pero también tienen diferencias. Por ejemplo, ambas crean un plan único de salud con un pack de prestaciones cubiertas, pero con algunos matices.

En el “Plan Garantizado de Salud” de Mañalich, cada isapre deberá ofrecer el plan al mismo precio a todos los interesados, pudiendo haber diferencias entre ellas, de acuerdo con la red de prestadores en convenio.

En tanto, en el “Plan de Salud Universal” de Santelices, las aseguradoras podrán cobrar a cada afiliado precios distintos, sin discriminar a mujeres, pero sí por edad y estado de salud.

Es decir, mantenía las diferencias de precio de los planes de salud según edad y estado de salud, aunque reduciendo las diferencias existentes hoy en día.

Entre las similitudes, ambas proponen un fondo de compensación de riesgo entre las aseguradoras, que reúna las cotizaciones de todos los afiliados para luego repartirlas entre las aseguradoras según el riesgo de su cartera, y ponen fin a la discriminación por sexo.

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