¿Si hacemos el resumen del partido alguien encuentra una atajada de Arias?

No, no la va a encontrar. Porque no hubo ninguna.

Y sin embargo, Perú hizo tres goles.

¿Si hacemos el resumen del partido alguien encuentra una atajada de Gallese?

Muchas. Y algunas buenísimas. Como el remate arriba que le sacó a Fuenzalida en el primer tiempo y a Beausejour en la etapa de complemento. O la tapada abajo, impresionante, ante un remate que se colaba de Alexis Sánchez. O el achique ante Edu Vargas, cuando lo enfrentó solo y definió al cuerpo. Además, con la ayuda de los palos cuando no llegaba. Que ocurrió en dos oportunidades.

Y sin embargo, Chile no anotó un solo gol. Ni siquiera de penal.  Porque Vargas desperdició en el último minuto la ocasiones que tuvo desde los 12 pasos.

Ese fue el partido. Ese el resultado (3-0). Y la justificación está en lo señalado: la eficacia de Perú, su contundencia para aprovechar los errores de Chile sepultaron a La Roja.

Lo peor fue en los minutos iniciales, donde Perú fue a presionar arriba a Chile y lo desacomodó, no lo dejó jugar.

Ya en el inicio pudo abrir la cuenta, pero Flores se lo pierde sólo frente a Arias.

Poco después llegó la apertura de la cuenta. En una pelota que Vidal perdió por la derecha, centro, la peina Guerrero y Flores apareció descuidado por Isla para batir a Arias.

El arquero chileno que, a los pocos minutos, comete un error gravísimo al salir a destiempo a una orilla, pierde con Carrillo y el centro encuentra a Yotún en el área para meter la pelota en el arco desguarnecido. Había cuatro defensores chilenos y ninguno atinó a obstaculizar su remate.

Ese 2-0 fue lapidario.

Porque Chile reaccionó en el segundo tiempo, metió por momentos a Perú en su área, tuvo desborde por derecha y especialmente por izquierda, con la reiterada subida de Beausejour. Llegó al arco, pero no pudo con Gallese y con los palos.

Aparte de la impericia propia de los delanteros chilenos. Porque estando 0-0, Aránguiz se lo perdió en área chica y después Vargas no supo definir entrando de frente al arquero peruano. Remato al cuerpo y no hizo lo que posteriormente haría Guerrero en una jugada parecida en que definió a lo crack para poner el exagerado 3-0 en favor del elenco incaico.

Después  vino el penal desperdiciado de manera lamentable por Eduardo Vargas. Y se acabó el partido.

Y se acabó el sueño del tri-campeonato. Sueño que hay que decirlo se fue forjando a medida que avanzaba la Copa América. Porque este equipo de Rueda salió de Chile rumbo a Brasil sin el menor apoyo de la hinchada. Ya habrá tiempo para un análisis final y sacar conclusiones que,a  pesar del resultado de esta noche en Porto Alegre, debieran ser positivas. Pensando especialmente en las próximas eliminatorias a Qatar.

Ah, pero queda el partido del sábado. Que es un premio muy de consuelo. Pero igual es mejor ganarlo que perderlo. Sobre todo si el rival será Argentina.

Por Gerardo Ayala Pizarro

Video Olé de Buenos Aires