Argentina se quedó con el tercer puesto. Y es justo, porque fue mejor en el balance de los 90 minutos de juego.
Y Chile se quedó con el honor. Porque el 4° puesto, en la previa al inicio de la Copa América, lo firmaban todos. Especialmente los pesimistas, que no daban un peso por Reinaldo Rueda y por algunos de sus jugadores. Y en la cancha el equipo respondió. Clasificó anticipadamente y por méritos propios en una serie difícil. Jugó su mejor partido y eliminó a Colombia en cuartos de final. Después tuvo un paso en falso  ante Perú y en la despedida, en un partido muy friccionado, con muchos golpes, bravuconadas y con un muy mal arbitraje, terminó cayendo de pie y luchando ante un rival superior, como lo fue Argentina.
EN EL PRIMER TIEMPO SALIO TODO MAL
Salvo los primeros 10 minutos en que Chile complicó con su presión arriba a Argentina, que no podía salir ni podía jugar. Pero todo se fue al tacho con esa reacción tan temperamental por una falta, dudosa es cierto, contra Messi. ¿Para qué salieron a reclamar a media cancha Medel y Jara, dejando desprotegida su defensa? ¿Porqué nadie se puso delante de la pelota para evitar que se ejecutara el tiro libre, con la inteligencia y la prontitud que lo hizo el propio Messi?…Lo cierto es que mientras los defensores chilenos le reclamaban al paraguayo Diaz de Vivar, Agüero entraba solo, gambeteaba a Arias y abría el marcador.
Rueda había planteado un partido con un sistema defensivo similar al que dio tan buenos resultados ante Uruguay. Pero esa vez no hubo distracciones como en esta oportunidad. Porque es impresentable que una defensa con tres centrales quede nuevamente desprotegida ante un pase profundo de Paredes. Esta vez el receptor fue Dybala que también definió con calidad para poner el 2-0 anticipándose a Arias.
Poco después, se fue Alexis Sánchez, aparentemente afectado por un problema muscular. Una baja muy dura para un equipo que tiene poco en ataque.
Y para completar una primera etapa para el olvido, vino ese encontrón entre Gary Medel y Messi, que derivó en la expulsión de los dos capitanes. Tal vez un árbitro con mayor experiencia lo solucionaba con un par de tarjetas amarillas. Pero se inclinó por la roja y le puso el último lunar a un partido en que a Chile – en esos 45 minutos- le salió todo mal.

LA ACTITUD HIZO CAMBIAR LAS COSAS EN EL SEGUNDO TIEMPO

No es ninguna novedad que cualquier equipo tiene que resentirse si pierde a Messi. Y efectivamente, eso pasó con Argentina.

Tampoco es novedad precisar lo importante que es Gary Medel para la selección chilena. Sin embargo, en esta oportunidad su salida tranquilizó al equipo y no lo incomodó en lo táctico, porque como «la roja» salió con tres defensas centrales, Rueda pasó a jugar en línea de cuatro y Chile mejoró claramente.

Porque Paulo Diaz se acomoda mejor a la derecha que a la izquierda (por donde había empezado jugando) y porque Pulgar cumplió a la perfección bajando a jugar como central junto a Jara primero y Maripán después (el ex defensa de la U también salió por problemas musculares).

Vino ese penal cobrado por el Var por una falta contra Aránguiz (que personalmente nos pareció justo al límite del área), la ejecución perfecta de Vidal y el descuento de Chile.

Faltaba media hora para intentar la hazaña del empate y ahí esta selección chilena mostró su lado más oscuro: el ataque. Porque aparte de un remate de Vargas, que entró en velocidad por la derecha y su disparo salió débil y al cuerpo de Armani, no hubo ninguna otra ocasión de gol que hiciera soñar con el empate.

En cambio, Argentina tuvo el tercero de contragolpe y Gabriel Arias respondió en forma fantástica, arriesgando el físico al menos en tres oportunidades (la última de Agüero muy clara)  para impedir que la pelota entrara en su arco.

Se fue así el partido, tras 6 minutos de descuento y Argentina celebró un tercer puesto, pese a que venía en busca del título.

Chile, en cambio, se quedó con la frustración de no llegar al podio. Pero reiteramos que esto fue mucho más de lo que se pensaba cuando el equipo de Rueda salió de Santiago. Chile se va con la frente en alto, con el honor de haber sido nuevamente competitivo, encontrando jugadores que deben ser el inicio del recambio (partiendo por Pulgar que pinta para crack) y dejando esperanzas ciertas y fundamentadas de que se puede luchar con posibilidades ciertas en las próximas eliminatorias para Qatar.

por Gerardo Ayala Pizarro.